Interna PRO: El caballo del comisario

Mauricio Macri planea liberar a su jefe de Gabinete de los temas de gestión y reservarlo para conducir la campaña del 2015. Rodríguez Larreta se prepara para pelear por una banca en el Senado.
Horacio Rodríguez Larreta será candidato a senador en las elecciones de 2013. Es el preferido de Mauricio Macri, aun cuando no se despejen todavía ciertas dudas y ambiciones personales que, si todo es como se anuncia, se saldarán en internas abiertas y con boleta única antes de fin de año.

Dijo Macri hace una semana en reunión de mesa chica: "A Horacio le gusta mucho la botonera, pero lo necesito para 2015". La sencillez cartesiana del ingeniero se basa en dos cosas. La primera de ellas es que, según mediciones propias, Rodríguez Larreta reuniría la mejor intención de voto en la ciudad con el mayor nivel de conocimiento, sólo empardado este último con la eterna candidata a suceder al jefe del PRO en la jefatura de gobierno: Gabriela Michetti. El segundo asunto, no menos importante para Macri, es que Horacio ha sido el mejor jefe de campaña que ha tenido. De hecho lo fue en 2003, cuando perdió el balotaje frente a Aníbal Ibarra, y cuando ganó en 2007 y 2011.

La idea es que, siendo senador, es decir, sin la obligación de gestionar el día a día y de aparecer inaugurando espacios verdes o zonas wi fi en las plazas, Larreta podría tener las manos más libres para conducir una campaña que es vital para los designios PRO de 2015. Porque para el armado nacional y la reorganización partidaria ya están Emilio Monzó (el encargado de pasar con la ambulancia en busca de heridos y desencantados del peronismo y del radicalismo) y María Eugenia Vidal (la revelación 2012 a la hora de poner orden e intervenir las "filiales" del interior).

Este reposicionamiento en el damero parece el adecuado. Sin embargo, no hace sino desnudar las limitaciones del partido amarillo que, a la hora de la verdad, apenas cuenta con cuatro figuras: el propio Mauricio, el propio Horacio, y las propias Vidal y Michetti. Para disimular el asunto (vale decir, la designación a dedo de Larreta), Macri habilitará el juego interno, como se dijo, con elecciones abiertas, en donde se anotan ya para la carrera a senador Federico Pinedo, Gabriela Michetti (que sigue resistiendo bajar a la provincia), el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, y el de Educación, Esteban Bullrich. Una fuente muy cercana a un armador de Macri dice: "Gabriela primero resistirá, después hará algunos pucheritos, pero aceptará no sin antes amplificar por los medios el sacrificio que le impone el partido. Y aceptará porque no hay nadie mejor que ella para Buenos Aires por más que diga frente a cada micrófono que le acerquen que ella sueña con ser la próxima jefa de Gobierno de la Ciudad". Este panorama anuncia una guerra encarnizada. Sólo que no será ahora. Comenzará tras las elecciones de medio término en 2013.

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