Un territorio único, donde se ven todas las variantes verdes en una tan abundante como agradable vegetación y también dispersas pequeñas unidades productivas que remiten a formas de vida que hacen volver el almanaque casi un siglo atrás.
Desde el viernes una mediación judicial empezó el diálogo en busca de un demorado acuerdo entre las partes.
La mediadora judicial Beatriz Contreras dialogó en Juan José Castelli con un grupo de habitantes criollos del Interfluvio, y la semana que viene lo hará con representantes de aborígenes. De acuerdo con una fuente que escuchó la opinión de los criollos, algunas de las familias aceptarían ser reubicadas, pero la mayoría se niega: argumentan que hay quienes están en los lugares que habitan hace más de 100 años y que son varias las generaciones que realizan tareas de subsistencia en ese hábitat que consideran propio.
En tanto el gobierno dispuso la realización de un censo para establecer fehacientemente la cantidad de criollos que habitan el lugar y el tamaño de la unidad productiva que trabajan para que en caso de ser reubicados vayan a un predio similar y no quien posea y explote 10 hectáreas termine reclamando 10 veces más de lo que tiene y necesita para continuar su vida en otro lugar haciendo lo mismo.
En realidad, criollos y aborígenes pueden convivir sin problemas, si se lo proponen, pero la desconfianza mutua no es una buena consejera para se siga como está ahora, aunque los aborígenes tienen tierra de sobra a tal punto que la superficie que ocupan los criollos no es una porción importante en esas 140.000 hectáreas.
En el diálogo mano a mano, los criollos señalan áreas donde los aborígenes de la Asociación Meguesoxochi dispusieron la tala del monte para explotar la madera sin que medie un plan de uso racional del recurso forestal y mucho menos sobre su reforestación. Sin embargo, no se sabe si esto le fue planteado a la mediadora, porque en el fondo no hace a la cuestión para la que fue convocada.
En tanto el gobierno provincial dispone de tierras para relocalizar a criollos. Unas 20.000 hectáreas que pertenecieron a la estancia La Fidelidad lindantes con el Interfluvio fueron expropiadas durante el mandato del gobernador Roy Nikisch. Una fuente gubernamental afirmó que está dispuesto utilizar el predio con ese fin y que allí podrán reubicarse familias de criollos que consintieran su relocalización.
Sin embargo, la tarea recién ha comenzado y, seguramente, demandará mucho esfuerzo y paciencia para conciliar a las partes.

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