La controversia por la aplicación de las tarjetas magnéticas (inteligentes) envuelve a los concejales, los empresarios y la intendencia de la capital. La licitación pública está en marcha, pero se abren negociaciones para que el pliego de bases y condiciones pueda ser revisado por el Concejo Deliberante. Avales, críticas y objeciones de una puja con final abierto.
Otro sector del oficialismo; en cambio, reclama que ese instrumento pueda ser analizado por el cuerpo. Este grupo pretende introducir algunos cambios en la redacción del pliego de bases y condiciones. La oposición también cuestiona que no se especifique quiénes integrarán una cuerpo clave para el proceso de licitación: la comisión de preadjudicación. Además, aducen que es peligroso para los intereses del municipio y de los futuros oferentes que "todas las circulares aclaratorias que se emitan quedarán incorporadas al pliego". También se advierte que la incompatibilidad para participar en la convocatoria comprende sólo a los funcionarios y agentes municipales, pero no se impide la concurrencia de funcionarios provinciales o nacionales.
El grupo de los más críticos está formado por los opositores José Costanzo (Partido Autónomo), José Luis Avignone (UCR) y Claudio Viña (FR), también aparece el oficialista Javier Morof. Estos exigen que el pliego pase por el Concejo Deliberante para su revisión. Argumentan que la intendencia se arrogó facultades legislativas que no le competen. Por ahora, la polémica entre los concejales está en manos de la comisión de Peticiones, que preside Eloy del Pino (PJ). Este cuerpo se reunirá el martes para tomar una decisión sobre el decreto de la licitación.

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