El clossismo intenta tomar el poder político que hasta el momento siempre lo mantuvo el rovirismo. El equilibrio dentro de la renovación siempre se dio en la ecuación: el poder político interno lo mantiene Carlos Rovira, mientras que Maurice Closs solo posee la firma.
Todos apuntan a uno de los mayores detractores de Carlos Rovira; el vicepresidente de EMSA Carlos Pretto, quien impulsa diferentes “operetas” para desequilibrar al sector rovirista en el gabinete de Closs. Sus primeros intentos de desestabilización fueron hacia algunos funcionarios roviristas con fuerte incidencia en las decisiones políticas dentro del seno renovador, estos últimos sabiendo las reglas del juego político, supieron soportar los cimbronazos generados por el funcionario de la empresa eléctrica.
Hasta ese momento todo era parte de los problemas comunes que pueden tener las segundas y terceras líneas de un partido; todo solucionable. Según comentaron fuentes clossistas, ahora la contrariedad es mayor, puesto que Pretto en su ambición por quedar bien con su jefe político (Closs), traicionó al propio Carlos Rovira. No se sabe como y tampoco con que, pero es vox populi que el conductor de la renovación se enteró.
También se rumorea por los pasillos de la rosadita que el propio Maurice Closs le “soltó” la mano al vicepresidente de EMSA. “Una cuestión es tener inconvenientes con las segundas líneas de la renovación, pero otra es meterse con el propio Carlos…”, se habría escuchado al primer mandatario misionero.
Pretto al darse cuenta del error, solo le quedó refugiarse en Don Moncho Closs (padre del gobernador misionero), quien no simpatiza con la figura del presidente de la legislatura como el conductor de la renovación. Este último habría protegido al funcionario de EMSA. Pero según comentaron fuentes del rovirismo ahora solo es momento de esperar, puesto que el estratega de la renovación seguramente dará “tiempo al tiempo” para pasar factura por la traición pergeñada por empleado clossista.
Según pudo saber AgenciaHoy, Pretto intenta romper la coraza de poder que hasta el momento mantiene Rovira. La idea es que segundas y terceras líneas se animen al presidente de la legislatura y así poder deslegitimar al titular de la Cámara de diputados ante las bases. Por el momento lo único que ha logrado es el enojo del jefe político de la renovación.
Igualmente, todas las fuentes renovadoras consultadas dejan en claro al momento de dar información, que a pesar de estos dimes y diretes del oficialismo, la relación Rovira - Closs, sigue vigente y más fuerte que nunca y todos aquellos que especulan con una pelea: es más una expresión de deseo que una realidad. Pero paralelamente las segundas y terceras líneas se encuentran agazapadas para ver que cabeza (clossista o rovirista) rodará primero.


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