"Intentan apoderarse del STJ"

En fuertes declaraciones a Cadena Sudamericana, el titular del Superior reveló "una aparente conjura" sin animarse a dar precisiones en torno a nombres. "Todavía voy a dar pelea", señaló, dejando en claro que quiere seguir en el cargo a pesar estar en condiciones de hacer efectiva su jubilación. Sorprendió al involucrar a los partidos políticos aunque sabido es, llegó al cargo de la mano de uno de ellos.
Ayer el actual Presidente del Superior Tribunal de Justicia, Carlos Rubín, salió públicamente al cruce de las recurrentes versiones publicadas por distintos medios que hablan de su ida.

Importa recordar que Rubín llegó en 2002 de la mano del justicialismo; circunstancia que no fue óbice para que ayer critique la participación de los partidos políticos en el proceso de nominación de sus integrantes.

PERTENENCIA

Rubín en verdad no forma parte de la familia judicial, en orden a que se incorporó a los estamentos del poder directamente como camarista, sin antecedentes previos. Por lo que su promoción no se relaciona con lo que da en llamarse la carrera judicial.

Aun cuando el ministro se ha mostrado critico con los partidos, no es un secreto que fue el justicialismo quien allanó su designación en el cargo de juez supremo, aunque en los hechos puertas adentro del peronismo se haga un balance crítico de lo que ha sido su gestión en los últimos ocho años.

MOLESTIA

El enojo recrudeció por la negativa de Rubín a acceder, a fines del año pasado, a un pedido de audiencia gestionado por el actual viceintendente "Tito" Meixner para el presidente del PJ correntino, entonces Vicegobernador, el doctor Rubén Pruyas.

En más de una oportunidad, Rubín diferenció su responsabilidad en el Tribunal de la relación filial con el actual diputado Rubín; aunque en los hechos, y dentro de la orgánica peronista, podría considerarse que flaco favor le ha hecho al ex Intendente de Curuzú Cuatiá el ejercicio del cargo por parte de su padre.

En las últimas semanas, la versión ahora desmentida de la ida del Ministro pareció descomprimir la presión generada, llegándose incluso a avanzarse en consensos en torno a quién seria su sucesor.

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