Las bajas temperaturas aumentan las necesidades. Sobre todo en los barrios más alejados de la ciudad, donde no hay gas natural y faltan construcciones dignas, se incrementan por estos días las demandas de la gente.
La ayuda desde el municipio proviene desde la Secretaría de Acción Social, mientras que desde la Nación se gestionan entregas en el Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social.
Según dice el titular del área comunal, no hay más de 20 ó 30 personas en situación de calle, y son alojados en un hotel hasta tanto se los ayude a solucionar el problema habitacional. Los otros, a los que ya identifican desde hace varios inviernos, parece que prefieren vivir sin un hogar, asegura Rubén Rasso.
Los pedidos más frecuentes provienen de mujeres jóvenes, menores de 25 años, o parejas recién constituidas con uno o dos hijos, que no tienen ingresos fijos.
La demanda
El secretario de Acción Social analizó que “la demanda al municipio es mucho mayor por estos días: colchones, mantas, frazadas, abrigos, ropa, materiales de construcción, entre otras. En estos tres meses es cuando más se siente, se desnudan las necesidades, porque en otras épocas la gente se maneja distinto”.
“No todos tienen gas natural, una vivienda en condiciones dignas, y el frío se hace muy crudo”, señaló.
Además, Rubén Rasso resaltó que “hay demandas en las que se trabaja todo el año desde la Secretaría, como materiales, pero en esta época tratamos de intensificar mayores recursos para dar más soluciones. Desde Salud damos más medicamentos, porque las demandas se duplican”.
“También estamos trabajando con las empresas de gas envasado, con las que el año pasado tuvimos una buena aceptación, porque están saliendo a los barrios para abastecer y mantener el precio de la garrafa social a $ 16, ya que se vendían a $ 30 ó $ 40. Esto alivió mucho a la gente, que no debía ir a las plantas que están ubicadas en la periferia de la ciudad”, detalló.
Los necesitados
“Nosotros siempre estamos trabajando en las necesidades. Conocemos las familias más necesitadas, pero después debemos sumar las realidades diarias. La demanda mayor está dada por mujeres jóvenes, menores de 25 años, o matrimonios con hijos, que no tienen dónde vivir”, dijo el funcionario municipal.
Al respecto, señaló que “a veces les cuesta conseguir o mantener un trabajo, y es el sector más difícil de ayudar porque es el que más demandas tiene, sobre todo habitacional. Hoy es difícil conseguir un alquiler menor a los $ 1500 pesos, a lo que debe sumarse la exigencia de las garantías”.
Emergencias
Por otra parte, subrayó que “siempre se reciben llamadas de emergencia. Los vecinos mismos nos avisan, porque muchas veces la gente que necesita no se acerca al municipio”.
Desde la comuna “tenemos un hotel donde hospedamos en las familias en situación de calle, que son alrededor de 20 ó 30 personas, generalmente producto de desalojos y nosotros los ayudamos a que consigan luego un lugar”.
“Este número va variando, pero tenemos una persona en situación de calle y otros cuatro o cinco que tienen familia pero no hay forma de convencerlos para que se alquilen un lugar o una pensión. A los diez días se vuelven a la calle, ni siquiera pueden convencerse con estas bajas temperaturas”, resaltó Rasso.
Desde el Ministerio
Por su parte, Carolina Lablunda, del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, señaló que “el frío castiga mucho más a los sectores más vulnerables de la sociedad, más que a aquellos que tenemos la posibilidad de tener un techo y calefacción adecuada”.
“La demanda aumenta en el invierno, pero nuestras líneas de trabajo se sostienen durante todo el año”, dijo.
Sobre la actividad desde las dependencias de Hipólito Yrigoyen, aclaró que “lo que hacemos en relación a las familias en situación de vulnerabilidad social es asistencia habitacional, como reparación de techos, puertas y ventanas, y provisión de muebles, como camas, colchones y frazadas”.
“Hacemos estos relevamientos, siempre avalados y firmados por una trabajadora social, que siempre se acerca a la vivienda para conversar con la familia para escuchar cuáles son las necesidades”, explicó.
Lablunda señaló que “a partir de ahí se elabora un informe que se eleva a nivel central y se evalúa, luego de lo cual la entrega se realiza directamente en el domicilio. Este trabajo se viene realizando de manera incesante desde el 2007”.
A la vez, aclaró que “en realidad, este tema es injerencia directa de los municipios, pero al tener muchas demandas y recibir derivaciones desde la Municipalidad de Junín, la ministro nos pide que asistamos estas situaciones de vulnerabilidad social, sobre todo con menores y discapacitados”.
“Nosotros asistimos todo el tiempo, recibimos gente en las oficinas y se trabaja de manera incesante, más allá que la demanda en este momento del año se incrementa”, agregó.
Asimismo, remarcó que “nosotros estamos trabajando en un relevamiento que está coordinado el sociólogo José Bruzzone, en la zona de los barrios San Jorge, Municipal, Progreso, Triángulo. Todavía las encuestas no están analizadas, pero nos va a dar un panorama bien ajustado sobre las necesidades de estos sectores, que puede hacerse luego comparativamente con otros lugares”.
Cruce por las clases sociales
El secretario de Acción Social del municipio, Rubén Rasso, dijo que “este año había comenzado muy difícil, ya lo habíamos notado al principio con la sequía importante en la zona, que hizo cambiar la situación. No sólo tenemos el problema de las clases bajas con este momento económico difícil, sino también las clases altas, porque el país ha cambiado notablemente con las trabas a las importaciones. Creo que será el invierno más duro de los últimos diez años”.
Estas declaraciones merecieron una contundente respuesta por parte de Carolina Lablunda. “La necesidad más importante de la actualidad es la vivienda. Me llama la atención cómo los funcionarios municipales parecen espectadores pasivos de esta situación”.
“No entiendo cómo el Estado municipal no gestiona planes de vivienda, cómo se tardó tanto en entregar las casas del Plan Federal que fue iniciado en el 2005 y las últimas casas se entregaron a fines del año pasado”, dijo.
La titular del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social resaltó que “esto de decir pasivamente que los alquileres son muy caros y que no hay viviendas, no me parece adecuado. Esto de que la clase baja vive una situación difícil y la clase alta también me llama la atención, porque desde una cartera social el principal objetivo es atender a los sectores con mayores necesidades”.
“No deja de sorprenderme que se destaque la situación difícil de la clase alta, ¿cuáles serán los derechos vulnerados?”, subrayó.
Ayuda desde Cáritas
Susana Vásquez, de Cáritas San Ignacio, señaló que “la realidad se repite en las mismas familias, que si no encuentran respuestas en la Municipalidad se llegan a Cáritas. Nuestra prioridad es: ropa para chicos y frazadas”.
“Cuando empieza el frío, sabemos que debemos tener las estanterías llenas porque es un sinnúmero de familias que vienen a buscar más abrigo”, apuntó.
En cuanto a la colaboración, destacó que “la gente nos trae pullóveres viejos, que nosotros destejemos y transformamos en colchas. Es el trabajo mancomunado de muchas voluntarias, ahora tenemos diez o doce señoras mayores que conforman el grupo Penélopes solidarias, que están tejiendo”.
“Además, nosotros trabajamos en red, así que estamos si alguien nos pide del voluntariado del Hospital, Patronato de Liberados, el Grupo Horizonte”, agregó.
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