Para esta mañana estaba dispuesto el cierre de una planta frigorífica ubicada en calle Castelli de nuestra ciudad. Sin embargo, los 120 empleados se plantaron en las puertas de la fábrica y obligaron a iniciar negociaciones para evitar la clausura.
La Municipalidad de la ciudad de Santa Fe intervino hoy en el frigorífico “Don Alejandro”, ubicado en calle Castelli al 2.100 de nuestra capital, después de que vecinos de la zona realizaran varias denuncias por ruidos molestos en horarios indebidos y olores nauseabundos que provenían de la planta.
Según se supo, la intención del Ejecutivo local era suspender las actividades por, al menos cinco días, hasta tanto los propietarios de la fábrica corrigieran las irregularidades. Sin embargo, los 120 empleados de la industria se parapetaron en las puertas de la misma y solicitaron la marcha atrás de la medida, para evitar complicaciones salariales.
Hasta allí llegó entonces el secretario General del Municipio, Carlos Pereira, quien mantuvo intensas negociaciones con los propietarios del frigorífico y los representantes del Sindicato de la Carne hasta que, finalmente, se logró un acuerdo y volvieron las actividades.
José Viñuela, del gremio en cuestión, reconoció que al tratarse de “una fábrica de chacinados, obviamente habrá hay olor a fiambre y hay gente que no soporta el olor pero lamentablemente lo van a tener que seguir viviendo”. Si bien aceptó que “la empresa reconoce que sale olor a fiambre”, recordó que eso “es normal e inevitable”.
No obstante, afirmó que “el dueño tomó la decisión de trasladar la empresa y está con el tratamiento de suelo en la ruta 2, cerca de la entrada de Monte Vera”. Pero, de todos modos, informó que “va a ser imposible cerrar esta planta hasta que esté lista la nueva” y se estima que la mudanza tomará, al menos, un año de intensa actividad.
Por otra parte, se quejó de que “vivimos en el mundo del revés”, al considerar que “hay muchas empresas en situaciones peores” a las que no se persigue mientras que, al frigorífico en cuestión, “algunos vecinos lo cuestionan porque no les gusta el olor o las motos estacionadas en la vereda”.
A su turno Alejandro Chafer, propietario de la firma, agradeció “el apoyo a la gente que ha venido a cuidar su fuente de trabajo”, como así también a las autoridades del Ejecutivo por “prestarse al diálogo”. Aunque aceptó que es “conciente de que generamos molestias al barrio porque es una industria que se maneja con camiones, genera ruidos y olores de cocción normales de la empresa”, remarcó que en el mes de agosto pasado “se presentaron en la Justicia todas las reformas correctivas concretadas, incluso con comprobantes de gastos”.
En ese sentido, solicitó a los funcionarios “que se fije un plazo prudente para que nos dejen trabajar tranquilos” en la actual planta mientras se realizan los trabajos tendientes a abrir en la localidad de Monte Vera, donde prometió que se construirá “una de las plantas más importantes de la región en cuanto a capacidad de producción”.
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