Un funcionario descartó hallar más personas con vida, pero los familiares no pierden las esperanzas
RIO DE JANEIRO.- Mientras parecían agotarse las posibilidades de hallar sobrevivientes del derrumbe de tres edificios que desgarró el centro de Río de Janeiro, los equipos de rescate seguían ayer trabajando contra reloj en la montaña de escombros de la que ya fueron retirados 14 cuerpos y bajo la cual habría por lo menos 13 desaparecidos.
La noticia de que los socorristas habían encontrado bolsones de aire entre la pila de concreto y metales retorcidos era lo que mantenía vivas las esperanzas de los familiares de los desaparecidos, que aguardaban congregados en la Cámara Municipal, a una cuadra del lugar de la tragedia.
Sin embargo, el secretario de Defensa Civil, Sergio Simões, intentó limitar las expectativas. "Lamentablemente no creemos que haya sobrevivientes. Necesito decir que nosotros no trabajamos más con la posibilidad de [hallar] personas con vida", indicó.
En el lugar todavía era muy fuerte ayer la humareda provocada por pequeños focos de incendio en la profundidad de los escombros, lo que dificultaba la respiración y las posibilidades de supervivencia.
La angustia y la desesperación aumentaba a medida que pasaban las horas y se descubrían más cadáveres enterrados bajo los restos de los tres edificios colapsados, uno de 20 pisos, otro de 10 y uno menor, de cuatro.
"Nuestra esperanza es que, por lo menos, una persona más salga con vida", expresó Agnaldo Machado, tío de Flavio Porrozzi, un biólogo de 34 años que se encontraba en un curso de computación cuando se desplomaron los edificios.
Porrozzi, que llegó a realizar una llamada por celular a su novia, Tatiana, durante la madrugada después del derrumbe (alcanzó a decirle "Hola, mi amor", antes de que se cortara la comunicación), es un experto montañista y su familia cree que sus habilidades lo pueden haber ayudado a mantenerse con vida.
"Como él es alpinista, ya pasó varios días en lugares donde otras personas no sobrevivieron. Tenemos esperanzas", afirmó su tío.
Muchos de los desaparecidos -la lista oficial es de 13, pero familiares hablan de por lo menos 19- habrían estado en la misma clase de informática que Porrozzi, en el sexto piso del edificio Liberdade, el mayor de los tres. Los bomberos sostenían que a medida que se avanzaba en la retirada de los escombros se llegaría a ese lugar, donde se cree se hallará la mayor cantidad de cadáveres.
Ayer fueron retirados diez cuerpos, con lo que ya suman 14 las víctimas fatales . La mayoría ya habían sido reconocidos por parientes, pero había dos que, por estar calcinados, no pudieron ser identificados. Entre los muertos se encontró a una cartonera de la zona, que no tenía familiares buscándola, pero era conocida por la gente del barrio.
Por la mañana, en tanto, se realizaron los primeros dos entierros de muertos en el accidente: Cornelio Ribeiro Lopes, de 73 años, vigilante de uno de los edificios, y Celso Cabral, de 46 años, empleado de la empresa de informática Tecnología Organizacional, que realizaba las obras de refacción en dos de sus oficinas, en los pisos 3º y 9º del Liberdade.
Sospechas
Las autoridades aún no establecieron las causas del derrumbe, pero sospechan que esas dos obras, que no habían sido autorizadas por la Secretaría Municipal de Urbanismo ni tenían registro en el Consejo Regional de Ingeniería, habrían tenido gran parte de responsabilidad en la desgracia. La hipótesis de un daño estructural provocado por alguno de los trabajos irregulares realizados en esos pisos se reforzó tras la declaración de uno de los obreros, Alessandro Fonseca, rescatado en un ascensor la noche del derrumbe.
Fonseca contó que todos los obreros que trabajaban allí eran autónomos y que nunca habló con un ingeniero o arquitecto responsable. Como le indicaron, él mismo tiró abajo la pared de un baño, pero aseguró que no se metió con los pilares de sustento del 9º piso, donde se desempeñaba.
Por su parte, Jorge Williams, abogado de Tecnología Organizacional, rechazó las acusaciones de que la empresa hubiera afectado la estructura del edificio, y señaló que las únicas paredes que se derribaron eran de ladrillos, que sólo servían para dividir ambientes. Nada dijo sobre por qué las obras no habían sido debidamente informadas y habilitadas..
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