Al menos tres de los más importantes de la Tercera Sección Electoral decidieron no concurrir a la reunión convocada por la Federación Argentina de Municipios para el 21 de junio, en respaldo a la Presidente frente al desabastecimiento de combustibles que provocó la medida de fuerza de los camioneros. Aunque por vía indirecta, los jefes comunales promueven un mayor debate interno.
La pulseada política entre el sector del sindicalismo que respalda la continuidad de Moyano al frente de la CGT y el gobierno nacional, interesado en desplazarlo del cargo, es el pleito de fondo que comenzó a dirimirse hace una semana y que tendrá otro capítulo dentro de 24 horas con el paro y movilización a Plaza de Mayo resuelto por la conducción de la central obrera.
El nudo del conflicto que viene desatándose de forma progresiva entre los dos actores más antiguos y significativos del arco de alianzas oficialista tiene como telón de fondo la dilución en cámara lenta del principal eje sobre el que giró en estos ocho años y medio: la bonanza económica. Puesta en crisis, en parte, por un contexto internacional desfavorable.
Pero en mayor proporción por el descalabro del gasto público, en simultáneo con la pérdida del superávit comercial a causa de un atraso cambiario que ya nadie discute aunque se trate de un debate prolijamente omitido por la primera línea de los K, propensos a emparentar siempre con una conspiración a sus dificultades en ese terreno.
El proceso de desvinculación, acelerado en estos días por Moyano ante el temor que inspira la distancia puesta por Cristina Fernández desde el encumbramiento que supuso su reelección con el 54 por ciento de los votos es compartido por un círculo heterogéneo de viejos amigos de la administración kirchnerista e, incluye, a algunos de sus más ilustres sostenedores como Julio De Vido.
Coincide, también, con lo que se denomina la profundización del modelo o en una fuga hacia delante, según quién interprete el rumbo general impuesto a su gestión en estos seis meses: sus exégetas o las voces críticas que comienzan a aparecer dentro del mismo campo oficialista, paradójicamente, a partir del espacio abierto por Moyano como acaba de expresar José Luis Gioja.
Caza de brujas
El gobernador de San Juan salió en auxilio de Daniel Scioli, sometido a una inusual presión política y financiera justificada en la necesidad que halla el oficialismo nacional en mantener alineada a las provincias - que vienen padeciendo dificultades similares ante la merma en el envío de fondos coparticipables- como una forma de verticalizar las adhesiones y llegar sin sobresaltos a las elecciones legislativas del 2013 y, de ser posible, controlar el proceso de selección de candidatos a la sucesión, donde sobresale por ahora el gobernador bonaerense.
Al advertir que “no es momento para la caza de brujas”, Gioja no hizo otra cosa que reclamar un gesto de prudencia al ultra kircherismo que con el afán de evitar que se licue el poder institucional de la Presidente antes que termine su mandato, alentaría con sus movimientos la materialización de lo que es, de momento, una posibilidad que rechazan los dos oficialistas más interesados en que llegue indemne al 2015: Scioli y Sergio Massa.
El intendente de Tigre, como los más importantes de la Tercera Sección Electoral, resolvieron no concurrir a la reunión extraordinaria convocada por la Federación Argentina de Municipios el 21 de junio, para respaldar a la Presidente ni tampoco darse por aludidos de la invitación que varios de ello recibieron para concurrir esa noche a la sede del PJ nacional invitados por la comisión de Acción Política que preside Jorge Capitanich.
La defensa de la actual aplicación del impuesto a las Ganancias que efectuó el gobernador del Chaco, citado a menudo en círculos K como uno de sus delfines en la sucesión, sirve para ilustrar el estado del debate que se libra allí puertas adentro. Capitanich justificó que no se realicen modificaciones pues las mismas afectarían los ingresos de la administración central y de las provincias.
Efecto que bajo las actuales condiciones iguala a más de una decena, prescindiendo de la cercanía o distancia que establezcan con el pode central. Como ya probó Sergio Uribarri, de Entre Ríos, citado también como otro candidato potable a la presidencia, y José Manuel de la Sota en Córdoba, quien en medio del marasmo resolvió darle un cariz político al reclamo económico que viene efectuando al gobierno nacional. Acaba de mandar a avisar que él también tiene un proyecto de corte nacional.
Intendentes
Los intendentes del Conurbano siguieron con atención la evolución de los acontecimientos en un conflicto donde, como coincidieron tres de ellos, “nadie gana y todos pierden” aunque con la salvedad de que Moyano “no está preocupado por cuestiones de imagen” ya que su concepción del poder “pasa por otro universo.”
“El Negro siempre fue así”. subrayó uno de ellos a quien, sin embargo, no dejó de sorprenderlo la notable empatía establecida entre el sindicalista y el comité de crisis montado por el gobierno para atender el conflicto del desabastecimiento de combustibles. Anotó, en ambos casos, una significativa e inquietante ausencia de equilibrio emocional.
Otro, en cambio, atribuyó las palabras y gestos ampulosos de funcionarios K, como Florencio Randazzo, Juan Gabriel Mariotto y Sergio Berni, a la propia Presidente. “Ella es de reacciones coléricas y estoy seguro que fue la que ordenó esa andanada verbal. Después se da cuenta que la cosa pueda salirse de madre y manda a otro a rectificar el mensaje”, argumentó.
Señaló no obstante la insuficiencia de todos ellos para cumplir con las supuestas directivas que habrían recibido al no someterlas previamente al paso por un tamiz adecuado. “La verdad que el reclamo por Ganancias es fácil de ser compartido, aunque es posible que la actual situación macro económica impida modificarlo. Pero eso es otra cosa.”
El aparente traspié del ministro del Interior y Transporte es motivo de festejo entre los jefes comunales, luego de ser restituido por la Presidente en el gabinete y convertirse, desde ese momento, en la amenaza a la pretensión de varios de convertirse en sucesor de Scioli. Lo del vicegobernador marcharía por otro carril.
Los intendentes aseguran tener constancias varias de su declive en el círculo de preferencias de la Presidente. Aunque la herramienta con que mejor justifican esa situación es el más reciente sondeo de la consultora Aresco que lo ubica junto a Amado Boudou, como los dos dirigentes de peor vistos en la Provincia, con una imagen negativa del 41 y 47 por ciento. Creen, además, contar con indicios de que “La Cámpora” ya no mantendría el apoyo irrestricto que solía brindarle.
La ausencia de tres de ellos a la reunión urgente de la FAM convocada por su presidente y jefe comunal de Florencio Varela, Julio Pereyra, fue comentada bajo reserva de nombre por funcionarios allegados a ellos. “La verdad no fuimos porque no se discute nada. Vamos a dar todo el apoyo pero no nos parece una declaración intrascendente. Por eso tampoco asistimos a la del PJ.”
Decisión que en la peculiar auditoría que suele aplicar el oficialismo para determinar el acatamiento a sus decisiones podría dejarlos en una vereda más cercana a la de Scioli, ignorado por la comisión de Acción Política del justicialismo nacional, desde donde no se le cursó invitación a la reunión. Los intendentes prefieren omitir cualquier alusión a ese asunto.














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