Después de años de distancias, peleas y traiciones mutuas, los intendentes radicales más influyentes del país y su partido, la UCR, están en pleno proceso de reconciliación, y una de sus primeras coincidencias será reclamar juntos los fondos que el Gobierno les niega.
El encuentro era impensado un par de años atrás, cuando nombrar al radicalismo era “piantavotos” y varios intendentes preferían acercarse al kirchnerismo. Sin embargo, eso cambió. Desde la última elección, la UCR se recupera a nivel nacional y tiene expectativas para llegar al poder en 2011.
Para hacerlo, no va a desperdiciar ningún recurso, y en ese tren la última semana Sanz se sacó una foto con los intendentes, aclaró que todos eran “potenciales candidatos a gobernadores” y los llamó “la cara de la competitividad en la gestión”.
En una reunión plagada de coincidencias, la mayor fue pelear por los fondos que el Gobierno prefiere entregar a los intendentes “amigos”, según sus palabras.
Envalentonados con la mayoría que la oposición cosecha en Diputados y con la esperanza de vencer el fuerte brazo del kirchnerismo en el Senado, el radicalismo apuntará a modificar el proyecto de ley de presupuesto.

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