Tras dos años de estar suspendidas, los jefes comunales del interior vuelven a labrar fotomultas con cámaras cazabobos.
Congelada queda la imagen, irrefutable: un adelantamiento en doble línea amarilla, las luces bajas apagadas, un fugaz paso pese a la luz roja. Una computadora se encargará, luego, de imprimirlas, delatando el dominio del vehículo. Varios meses después una multa llegará a la casa del infractor escrachado.
Las críticas a aquel sistema tronaron en las radios en el verano de 2007. El lunes 19 de febrero de ese año, el por entonces ministro de Seguridad, Juan Carlos Massei, aconsejó a los cordobeses “no pagar” las multas de tránsito hechas por los municipios del interior provincial utilizando radares o cámaras fotográficas. Y para que no quedaran dudas de la decisión política, se prohibieron ambos aparatos.
Sin embargo, las fotomultas volvieron; y los jefes comunales que impulsan su uso afirman que, esta vez, las cámaras no se moverán. La afirmación choca con la postura de la Provincia: las multas deben ser labradas y entregadas al conductor en el momento de la infracción, para modificar su conducta.
El principal argumento que enarbolan los intendentes es que el Gobierno provincial se “desentendió” de controlar las infracciones en los tramos de las rutas provinciales que atraviesan los radios urbanos.
Uno de los intendentes que resistió la prohibición de las fotomultas dispuesta por la Provincia en 2007 fue Julio Agosti, de San Agustín, quien defiende con uñas y dientes el polémico mecanismo: “Al margen de cualquier interpretación de cómo se logra la filmación (de la infracción), preservamos la integridad física de nuestros vecinos y los conductores”, razona.
Multas, a fondo. Por efecto contagio, en los últimos meses, la mayoría de los municipios de Calamuchita y Tercero Arriba han instalado cámaras cazabobos. Agosti los enumera, casi de memoria: Almafuerte, Los Cóndores, Las Baj adas, Los Reartes, Villa del Dique, Embalse, General Fotheringham, Dalmacio Vélez y Hernando.
En pleno proceso de contratación del sistema de fotomultas está Río Tercero. Luis Brower de Koning, su intendente, explica que habrá dos cámaras para controlar infracciones en las principales avenidas de aquella ciudad: General Savio y Tancacha. “Es imposible controlar el tráfico las 24 horas del día. Hacerlo implicaría un gasto irracional en recursos humanos”, afirma Brouwer de Koning, señalando que se busca frenar el cruce en rojo en aquellas arterias: “Nadie respeta los semáforos”, apunta.
La contratación incluirá otras dos cámaras, pero éstas serán para seguridad ciudadana.
El jefe comunal de Las Bajadas, Jesús Acuña, afirma que este pequeño poblado está en el Triángulo de las Bermudas de los accidentes de tránsito que ocurren en Córdoba. Según él, la combinación de cantidad de accidentes y la falta de medidas preventivas por parte de la Provincia lo impulsaron a contratar el servicio de fotomultas hace un año.
“Se puso para parar la mano. Como dice Mario (Pereyra), somos ‘argentinitos’ y no respetamos nada”, sostiene el jefe comunal. Al mismo tiempo, rechaza de plano que el sistema tenga un fin recaudatorio: “En general, no cobramos las multas si hacen el descargo. Sólo queremos generar conciencia”, afirma.
radarizados. En el Gran Córdoba, dos municipios fueron un paso más adelante y, en enero último, colocaron radares de control de velocidad en el radio urbano, “compitiendo” así con la Policía Caminera: Monte Cristo y Arroyito.
Fernando Gazzoni, intendente de la primera localidad, aclara que, a diferencia de las fotomultas, los cinemómetros funcionan sólo cuando hay inspectores, de lunes a viernes entre 8 y 19. Pese a que están, los “zorros” sólo detienen a los infractores que superan los 105 kilómetros por hora. “Cuando hay un exceso de más de 105 kilómetros por hora, se transmite por radio a los inspectores que están en el semáforo del centro (sobre la ruta nacional 19) para que frenen el vehículo. Si va entre 80 y 105 (Km./h), enviamos la multa al domicilio del infractor”, detalla.
Desde el Ministerio de Gobierno no hicieron declaraciones, aunque dijeron estar al tanto de la vuelta de las fotomultas, por lo que podría haber medidas en los próximos días.
Las dos bibliotecas de las fotomultas
Febrero de 2007. La Provincia prohibió las fotomultas.
18. Son las localidades que actualmente usan cámaras para labrar multas de tránsito.
Río Tercero. La ciudad está comprando dos sistemas de fotomultas.
Luces y líneas. Las fotomultas controlan tres infracciones: cruce de semáforos en rojo, circular con luces bajas apagadas y el adelantamiento en doble línea amarilla.
Autonomía. Los intendentes dicen que si la ruta pasa por el radio municipal ellos tienen autonomía para controlar y multar.
Contrapunto. Para la Provincia, en cambio, si una ruta pasa por una localidad se debe controlar y multar con los parámetros de la Caminera: detener al infractor y hacer cesar la conducta.
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