El ex ministro selló su suerte el día que dejó de atender a los caciques. Intereses y presiones detrás del nuevo “gerenciamiento policial”.
Cuando Stornelli se fijó como objetivo descabezar el negocio del robo de autos y el desguace, todo empeoró. “A los pocos días fueron asesinadas, en diferentes episodios de aparentes robos, cuatro mujeres. Y ahí supo que todo se terminó”, agregó la misma fuente. Encima, Stornelli denunció a la Policía por actuar en connivencia con delincuentes, causa que se tramita en la fiscalía de Campana. Scioli, tarde. “Daniel no te avisé , porque si no me pedías que no lo hiciera”, le habría respondido el ex ministro. Era noviembre de 2009.
El último martes al mediodía, mientras Scioli anunciaba en el Salón de los Acuerdos obras para 238 escuelas rurales, Carlos Stornelli esperaba en el Salón Rojo. Veinte minutos después, el Gobierno bonaerense anunciaba por gacetilla la partida del ministro y la unificación de las carteras de Seguridad y Justicia.
La partida de Stornelli animó a los intendentes. El jueves, el titular de la Federación Argentina de Municipios e intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, se reunió con Scioli y avaló la partida de Stornelli. “Le transmitimos a Scioli la alegría de tener una persona (Casal) con la cual coincidimos en todos los aspectos”, lanzó.
Lo que aún no apareció en el Boletín Ofical de la Provincia, es la contratación de aquella consultora en Seguridad, que gerenciará a la Bonaerense, al menos durante un año y a cambio de $ 8 millones.



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