"El peronismo bonaerense ya no es el mismo que hace un mes. Los intendentes le han perdido el miedo a Néstor Kirchner y ahora analizan, para definir su propia estrategia, diversos escenarios electorales posibles, entre los cuales alguno de los integrantes del matrimonio presidencial al frente de las boletas es apenas uno más y diluyéndose".
Algo ha cambiado, en efecto, en el universo de los intendentes y otros referentes peronistas alineados en el kirchnerismo. Se reúnen entre ellos para criticar y empezar a discutir cómo rechazarían las listas colectoras con que los amenazan desde Olivos. Profundizan los contactos -nunca los perdieron del todo- con dirigentes históricos del PJ enrolados en la disidencia. Se encuentran para definir cómo limitarán el poder político que le otorga a Hugo Moyano la presidencia partidaria. Cuestionan el desembarco abrupto -"e inconsulto", subrayan- del batallón de funcionarios nacionales que, por orden de Kirchner, busca posicionarse electoralmente en territorio bonaerense.
Pero el cambio más sustancial no pasa sólo por las críticas al estilo con que el ex Presidente ejerce su liderazgo ni a sus decisiones estratégicas. Críticas que, al fin y al cabo, aunque fuera en voz tan baja que nadie los oía, siempre han rumiado.
El cambio clave en términos políticos se expresa en que los intendentes analizan ahora diversos escenarios electorales. Y al evaluar esas hipótesis, ya son muchos menos los que se imaginan jugando con Kirchner como postulante a la Presidencia. "En verdad, hasta hace algunas semanas no se analizaba ningún otro escenario que no fuera el vinculado a una candidatura de Kirchner", reconocen dirigentes del sector.
Y el aspecto más llamativo de este estado deliberativo es que a los referentes peronistas ya no les importa que sus movimientos y sus opiniones se sepan en Olivos. "Los muchachos ya no le tienen a miedo a Kirchner", afirma un dirigente que pertenece a esa "muchachada".
PUNTO DE INFLEXION
En el PJ señalan como "punto de inflexión" en la relación entre Kirchner y los dirigentes bonaerenses dos factores que, curiosamente, ocurrieron en el mismo día de hace un mes: un reto y una foto. Aluden al jueves 9 de setiembre.
En el anochecer de esa jornada, Kirchner le exigió públicamente al gobernador Daniel Scioli que dijera "quién le ata las manos" para combatir la inseguridad. Con formato y tono de reproche y reto, el reclamo disparó una reacción de la dirigencia que sorprendió a sus propios protagonistas: una ola de estupor primero, de malestar con Kirchner después y de solidaridad con el mandatario provincial más tarde.
"Finalmente, 'el reto' provocó una fisura en la relación de los dirigentes con Kirchner por la que empezó a colarse la decisión de tomar distancia", dicen en el peronismo, donde admiten que también pesó el misil que el ex Presidente disparó en el mismo discurso sobre los intendentes, a quienes les blanqueó su proyecto de utilizar listas colectoras advirtiéndoles que, en nombre del "proyecto nacional", "no importa sacar dos concejales más o dos concejales menos".
Esa misma noche del 9 de setiembre un grupo de intendentes y referentes regionales se reunió para definir un documento en el que, entre otros planteos, reclamaron, de cara a la interna partidaria, "transparencia" en el manejo del proceso electoral. Y la foto de esa cena funcionó como tarjeta de presentación en sociedad del "grupo crítico" de la conducción que ejerce Kirchner y en el que militan entre otros los jefes comunales Sergio Massa (Tigre), Pablo Bruera (La Plata), José Eseverri (Olavarría), Luis Acuña (Hurlingham), Gilberto Alegre (Villegas) y Jesús Cariglino (Malvinas). De ese sector partieron luego las primeras críticas que se han escuchado en público al reto del ex Presidente a Scioli y a las colectoras. "Y el resto perdió el miedo", dicen en el universo oficialista.
SCIOLI, EN EL CENTRO
Lo cierto es que Scioli, según admiten en el PJ, es el eje del estado deliberativo que presenta esa fuerza. El reto de Kirchner y la reacción del Gobernador, que tomó distancia y subrayó las "diferenciaciones", introdujeron como hipótesis electoral novedosa -y con una fuerza llamativa- la posibilidad de que Scioli abandone su alineamiento en el kirchnerismo y plantee una estrategia electoral desde su propia candidatura presidencial. Esa opción abre a su vez varios escenarios, en la medida que Scioli podría ser el candidato de todo el oficialismo sin los Kirchner, de un sector de ese espacio o del Peronismo Federal.
En la evaluación de esas variantes andan, en fin, por estas horas los referentes peronistas, mucho más allá del lugar que el propio Scioli pretenda otorgarse.









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