Tácitamente, un intendente Raúl Jalil y el vice Dalmacio Mera ya se lanzaron para el 2015, o para el 2019, según haya o no reelección. A eso responden sus gabinetes y los movimientos de la semana pasada. Se especula que esta disputa dará mucha materia analizable y opinable en el futuro.
El intendente sumó a su equipo de gobierno a hombres de confianza y a algunos que cree pueden sumarle en su carrera por la gobernación. Pero contradictoriamente, a esos dirigentes que cree que pueden sumarle no les permitió ubicar a su tropa política. Los sumó, pero a ellos solos. Así no se puede hacer política. El vice, también lanzado en busca de la gobernación está al tanto de esos pasos en falso y aprovecha para sumar él a esa dirigencia desamparada.
Un funcionario del senado, revisa un listado de dirigentes y los llama por teléfono. No les ofrece puestos de trabajo, pero si adscripciones, becas, planes y otros tipos de ventajas que sirven para pasar el mal momento. Tras quedar afuera del esquema corpaccista y jalilista, la dirigencia peronista mas necesitada acepta, es eso o nada.


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