De intendente provisorio a electo por el voto

La relación de Amaya con los concejales fluctuó entre la armonía y los desencuentros
Por decisión del Concejo Deliberante, Domingo Amaya, asumió en la intendencia de la capital en diciembre de 2003. Dos meses después volvió al recinto para abrir -por primera vez- el período de sesiones ordinarias. En aquel tiempo parecía sentir la necesidad de reforzar su peso político en el cargo al que había llegado con la venia del gobernador, José Alperovich.

Amaya leyó durante dos horas y cinco minutos en tono amistoso hacia los ediles. "Las relaciones institucionales con los concejales son las de un verdadero equipo de trabajo", había señalado. El entonces intendente provisorio habló del objetivo de recuperar "El Jardín de la República" y anunció que "todo lo que se recaude será volcado en obras públicas y en servicios", dijo.

También celebró la firma del "Pacto Social para el Crecimiento" que había firmado con el Poder Ejecutivo provincial. "Somos optimistas. En cien días, hemos llevado a cabo un trabajo consensuado y hemos inaugurado obras", explicó en su exposición.

En 2005, las relaciones políticas con los ediles habían quedado estancadas. Amaya leyó su discurso en un clima de tensión. Su nerviosismo quedó patente cuando tocó, involuntariamente y en seis ocasiones, con la rodilla derecha, el timbre que se utiliza para llamar al orden a los concejales. "Se terminó la industria del juicio, que tanto dañó al municipio", afirmó con énfasis, pero la mayoría de los concejales mostraba desinterés en sus palabras.

Distinto fue el escenario político en 2006, cuando el intendente reencauzó los vínculos con el Concejo Deliberante. En su exposición, Amaya reivindicó la gestión del PJ en la capital. "El respaldo recibido sepultó para siempre el mito de que el justicialismo no podía administrar la Municipalidad de San Miguel de Tucumán", dijo.

Por un nuevo mandato

A pocos meses de terminar la gestión en la intendencia, el mensaje de Amaya se proyectaba hacia un nuevo mandato. "Estamos haciendo política para los próximos 30 años. Esto es fundamental que lo entendamos quienes tenemos el deber y la suerte de ejecutar acciones en favor de nuestros ciudadanos", había señalado en 2007.

El respaldo electoral de los ciudadanos le dio otro oxígeno al intendente que, en 2008, destacó el crecimiento de la recaudación municipal. "Esto no significa que hayamos logrado nuestro objetivo. Tenemos el firme propósito que todos contribuyan, porque las desigualdades generan desazón y si algo distingue a la democracia es la igualdad ante la ley", había advertido. Además mencionó las obras que permitieron mejorar el casco histórico de la ciudad. "Realizamos el ’Paseo de la Independencia’, iluminamos nuestras iglesias, nuestros monumentos, restauramos la ’Casa del Obispo Colombres’ para conformar un centro museológico de la industria azucarera", dijo.

El año pasado, el jefe municipal le dio un contenido ideológico a su discurso. Con el puño derecho en alto y un elevado tono de voz, ratificó su raigambre peronista. Agradeció al gobernador, y a la presidenta Cristina Fernández.

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