El intendente y el obispo ultiman detalles para reabrir el Patronato de la Infancia

Las negociaciones las llevan a cabo directamente Gustavo Pulti y Antonio Marino. Un sector del emblemático edificio sería cedido al Municipio para que continúe funcionando como guardería diurna a través de una ONG
Un sector del edificio en el que durante más de 80 años funcionó el Patronato de la Infancia -cuyo predio fue “traspasado” en mayo al Obispado tras cerrar sus puertas en diciembre de 2011-, podría ser cedido próximamente al Municipio para que se garantice la continuidad de la guardería diurna, a través de una ONG vinculada al Soip, con el apoyo económico de la Subsecretaría de Pesca de la Nación.

Según se informó, el propio intendente Gustavo Pulti y el obispo Antonio Marino estarían llevando a cabo directamente las negociaciones para avanzar en ese sentido. Si bien restarían “ultimar detalles”, todo indica que habría “buena voluntad” entre las partes para destrabar el conflicto y concretar la reapertura de la emblemática institución.

Los padres de los casi 75 niños que concurrían al Instituto Pío XII hasta fines del año pasado aguardan una respuesta desde hace más de siete meses. Se movilizaron, solicitaron audiencias, le pidieron en persona al jefe comunal que trabaje sobre el tema y expresaron a través de distintos medios la “urgente” necesidad de que el Patronato reabra sus puertas debido al “excelente” servicio que la entidad brindaba por una mínima cuota mensual.

La inquietud de los padres y extrabajadores se trasladó primero al Concejo Deliberante y luego al Ejecutivo local. A partir de allí, sin intermediarios, el intendente Pulti abrió el diálogo con el obispo de Mar del Plata para encontrar una solución que respete la utilidad que la Iglesia busca darle al predio, sin desatender el reclamo de los damnificados.

En concreto, el Obispado podría cederle próximamente al Municipio parte de las instalaciones del histórico edificio de Juan B. Justo y Tucumán para que allí vuelva a funcionar una guardería diurna, es decir, que el inmueble mantenga el fin social para el cual fue creado, a fines de la década del ’30.

Así, el interés de los presidentes de bloque del Concejo Deliberante que solicitaron y concretaron una reunión con Antonio Marino por este mismo tema, se trasladó al Departamento Ejecutivo, según confirmaron fuentes allegadas al intendente y miembros del cuerpo legislativo.

Por lo pronto aseguran que las negociaciones “siguen en pie” y advierten que restan “ultimar detalles” en torno a la forma en la que se administraría esta eventual guardería diurna que comenzaría a funcionar en el edificio.

La iniciativa más firme en torno al futuro del Patronato implica una cadena de responsabilidades que no fueron aún confirmadas oficialmente: El Obispado cedería parte de las instalaciones al Municipio que, por su parte, se encargaría de conformar una ONG vinculada a la gestión del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (Soip). El gremio, con el apoyo del gobierno nacional a través de la Subsecretaría de Pesca -a cargo de Miguel Bustamante- financiaría el funcionamiento de la guardería.

La secretaria general del Soip en Mar del Plata, Cristina Ledesma, confirmó días atrás en diálogo con El Atlántico la voluntad del gremio de conformar una guardería diurna para los hijos de los trabajadores del sector.

La dirigente gremial dijo que “el Patronato, por sus características y su estado, es un lugar espectacular para organizar algo de este tipo”.

Sin embargo, a partir de la voluntad de la Subsecretaría de Pesca de la Nación, esta guardería podría “ampliarse” y contener no solo a hijos de afiliados, sino también a niños carenciados de la ciudad en general, para respetar el fin social para el cual fue construido el edificio.

En definitiva, todo indica que el inmueble no sería íntegramente utilizado para realizar retiros espirituales, actividades pastorales, tareas de formación y catequesis, sino que el Obispado estaría negociando la posibilidad de “ceder” o “alquilar” un sector del predio al Municipio para permitir que allí continúe funcionando una guardería, tal como indica el “fin original” o “destino histórico” del edificio, en este caso administrada por una ONG vinculada a la industria del pescado, con el apoyo económico del Gobierno nacional.

LA SITUACIÓN DE LOS EXTRABAJADORES

Cuando el Instituto Pío XII anunció el cierre del Patronato, en diciembre de 2011, al menos una quincena de personas trabajaba a diario en el edificio desempeñando distintas tareas, fundamentalmente ligadas al cuidado y a la contención de los casi 75 niños que allí asistían hasta ese momento. Antes de que el predio fuese “traspasado” al Obispado local -por la suma de 400 mil dólares-, los extrabajadores fueron correctamente indemnizados.

Si bien la mayoría añora en primer lugar la reapertura de la institución, también persiste la preocupación entre algunas de las extrabajadoras -también llamadas “tías”- acerca de si podrán volver a prestar funciones en el lugar en el caso de que el Patronato retome su funcionamiento.

El personal forma parte de los detalles que el Municipio estaría ultimando en el marco de las negociaciones que se mantienen con el Obispado, pero mientras tanto un grupo de extrabajadoras asegura atravesar una situación económica “crítica” desde que la entidad dejó de funcionar.

En este mismo sentido, destacaron la necesidad de ser reincorporados en el caso de que una guardería vuelva a existir en el inmueble. Fuentes extraoficiales confiaron que la experiencia y la dedicación de los extrabajadores sería tomada en cuenta para el futuro del Patronato de la Infancia, y buena parte del personal podría ser recontratado.

Comentá la nota