Como la versión comenzó a tomar cuerpo hace un mes, nada tuvo de sorpresivo el anuncio que hizo ayer el intendente de la ciudad. Era, a esa altura, un secreto a voces su decisión de abandonar el cargo para el cual había sido reelecto el 23 de octubre pasado. En cambio, no ha dejado de resultar sorprendente el paso dado por Cristian Breitenstein.
¿Por qué un funcionario de probada responsabilidad institucional consideró pertinente defraudar de tal manera la confianza depositada en él por tantos bahienses? ¿Por qué saltar de Bahía Blanca a La Plata sin cumplir, en tiempo y forma, el compromiso contraído, un mes atrás, con la ciudadanía?. Son preguntas que difícilmente tengan respuesta satisfactoria.
Resulta penoso que un gran intendente discontinúe así su trabajo al frente del gobierno comunal. Pero, en este caso, la forma cómo lo hizo ha sido peor que el vacío que deja.

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