El intendente Néstor Di Pierro, el vice Carlos Linares e integrantes del gabinete municipal realizaron ayer por la mañana un homenaje a la familia del ingeniero Osvaldo Mosconi, por su aporte al humor y al periodismo a través de las páginas de Crónica
En la oportunidad, el subsecretario de Medios Ricardo Astete se refirió a lo que significó la pluma del ingeniero Mosconi, que “servía de crítica, pero fundamentalmente constructiva”. Luego de rescatar que su lugar “va a ser muy difícil de suplantar”.
Di Pierro comentó: “a quién no le ha sacado una sonrisa en la mañana cuando uno leía Agapito y Pulga, hasta cuando hacia caricaturas de uno”. El intendente señaló entonces que muchos políticos ampliaban y ponían en un cuadro su paso por las viñetas que a diario publicaba este medio. “A veces, cuando alguien le pone un poquito de humor, es cuando uno respira de vuelta y arranca”, acotó.
Lamentó entonces la pérdida de Mosconi, quien “va a quedar en los anales del humorista, de la gente que le ponía garra, corazón y hacía las cosas de buena fe”.
El recuerdo de un hombre bueno
Por su parte, Lola Guerra agradeció en nombre propio y de sus hijos las muestras de afecto recibidas en estos días de tristeza, “porque se han acordado de él. Sabía que Agapito y Pulga eran muy conocidos, pero no pensé que fuera tan querido”, dijo.
Finalizado el acto, aseguró que “fue una sorpresa” el reconocimiento de la Intendencia. A la vez, aprovechó para agradecer a todos los que se acercaron al velorio, a quienes enviaron sus saludos, a quienes llamaron, a quienes acompañaron a la familia, como los directivos de Crónica.
De la misma manera, recordó que Mosconi “tenía una chispa principalmente para Agapito y Pulga, cuando se inició con el señor (Diego) Zamit, empezó a darle algunas características de sus dibujos. Cuando Agapito salía del pozo de alguna calle, la tortuga para ciertas obras públicas, la telaraña en la canilla ante los cortes de agua y el elefante blanco en referencia al Hospital, son algunos de esos íconos que dejó “Pelayo”. Rescató lo buen esposo, padre y profesional que fue el ingeniero.
Por otro lado, se refirió a los años duros en que firmaba como Pelayo –el apodo que le pusieron en su Marcos Juárez natal-, destacó que pese a la cantidad de veces que le preguntaron al doctor Zamit quién era, mantuvo el silencio. Recién con los años, con la democracia, se conoció al ingeniero detrás de Agapito y llegaron los libros –uno de viñetas y otro de energía eólica- así como otro que tenía en preparación e incluso con contenido multimedia que hizo su hijo Martín.
En ese repaso de la figura de Mosconi, dio como ejemplo lo expresado por los integrantes de ALMA, cuando al referirse a su fallecimiento, rescataron que “Agapito jamás maltrató a Pulga”. Así, como un hombre bueno, fue recordado en distintos ámbitos, a los que ayer se sumó la Municipalidad.


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