Cuando asumió en 2003 era casi un extraño para la política. Productor ajero con varias fincas y un galpón de empaque, se presenta como un vecino más en Tupungato. Por eso, sorprendió el “salariazo” que impulsó.
Sus colaboradores aseguran que el proyecto fue presentado antes de que el gobernador Francisco Pérez sugiriera el 'tope solidario' de 25 por ciento para los incrementos salariales de funcionarios. Además, aducen que esta comuna llevaba cuatro años sin incrementos y que sus funcionarios tenían los haberes menos actualizados de la provincia. De todos modos, dada la crisis económica y lo “grosero” del aumento, era difícil no imaginar que esta medida conllevaría un costo político.
Pero quién es este hombre que decidió encarar un planteo de tamaña magnitud en un momento -como mínimo- bastante inadecuado. Es difícil teorizar sobre la trayectoria política de Rodríguez, pues es un productor agrícola que asumió casi sin militancia previa la intendencia tupungatina en 2003 y después de nueve años de gestión en ese municipio aún le cuesta mostrarse como un “bicho político”.
El carisma y la sencillez han sido siempre los ases bajo la manga de Rodríguez. Si hay algo de lo que se jacta es de su honestidad y transparencia. Carece de la oratoria y el protocolo propios de un dirigente. Su juego político pasa más por presentarse como un vecino más de Tupungato, que por tejer redes dentro de la dirigencia. Incluso, ha mantenido esta postura en temas ríspidos que lo enfrentaron con sus pares justicialistas y hasta con el propio Gobierno, como la minería.
“Voy a enfrentar al diablo si hay que hacerlo”, le aseguró a una gran porción del pueblo preocupada por el avance de proyectos mineros en la provincia que tenían la mira en el Valle de Uco. “Yo me pongo la camiseta igual que ustedes, hoy como intendente pero mañana les aseguro que como productor también voy a estar de su lado”.
Para la gente de Tupungato es el “Gallego” Rodríguez, el que parece “tocado por una varita mágica”. Sucede que el hombre no tiene más estudios que la secundaria y sin preámbulos partidarios ganó la intendencia de Tupungato. Incluso, no estaba en sus planes el hecho de presentarse a un tercer mandato consecutivo en el municipio, pero lo convencieron porque no había en su partido otra figura de peso.
Siempre marcó que su paso por la gestión pública no respondía a intereses monetarios -tenía buen pasar como productor ajero con varias fincas y un galpón familiar- ni por ambiciones de poder. Rodríguez es un eterno agradecido de sus padres y de la infancia humilde y difícil que le dieron tras arribar al país desde Barcelona. Cada tanto confiesa su voluntad de retornar a la paz del ámbito agrícola cuando finalice su mandato. Sin embargo, en los últimos años había manifestado su intención de medirse como legislador provincial.
En cuanto a su posición dentro del partido, ha tenido varios vaivenes. En sus inicios políticos, simpatizó con Guillermo Amstutz pero se alejó cuando éste se fue con Cobos. Luego se acercó a los azules con Celso Jaque y todo el financiamiento que pudo conseguir durante su gestión. Ahora, sigue participando de reuniones con los caciques azules, pero siempre con ese matiz de 'invitado', de 'observador'. Por eso, es difícil encasillarlo en una línea definida dentro del justicialismo provincial.
Sorpresa
Al “Gallego” no le da lo mismo el quedar mal con la gente, por eso sorprende que no haya salido a dar explicaciones tras la polémica por el aumento. Incluso, algunos de los suyos aventuran que cayó en el error de no actualizar por cuatro años su sueldo para evitar conflictos con el pueblo, claro que estaban de por medio las elecciones del año pasado. Por igual motivo no habría puesto al día una tarifaria municipal que está bastante atrasada, con boletas por agua potable -por ejemplo- que rondan los seis pesos.
Hay quienes notan un cambio en su manera de gobernar tras las elecciones. Cabe recordar que el escrutinio del año pasado no le resultó muy sencillo y, como muchos de sus pares, recibió el empujoncito que necesitaba de manos de Cristina Fernández de Kirchner. Hasta último momento, ninguno en su entorno se animaba a darlo por ganador absoluto. El productor se enfrentó en una elección reñida con el candidato del radicalismo Gustavo Soto, a quien superó tan sólo por 6 puntos.
A fin de irse por la puerta grande, Rodríguez prometió en campaña que iba a apostar a las obras estratégicas (sobre todo en agua potable y saneamiento), a reestructurar la atención al público y a un cambio casi total de su actual gabinete. Habrá que dejar correr la gestión para hacer un análisis, pero a varios meses de gobierno, por lo menos de su gabinete, sólo se renovaron algunas piezas.


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