En Corralito, Carlos Scotto, tras 24 años en el cargo, le entrega el municipio a su hijo Juan Carlos, de 27 años. Hay otros dos casos en comunas cordobesas este año.
En la casa de los Scotto, militantes peronistas, siempre se habló de política. “Será un orgullo entregarle el 13 de diciembre la llave del municipio a mi hijo”, apuntó Carlos, orgulloso.
“Ese día habrá seguramente lágrimas, como ya hubo cuando resulté electo el 7 de agosto”, acotó Juan Carlos, recién recibido de abogado y hasta ahora empleado en la Legislatura provincial.
Las herramientas a las que echa mano Juan Carlos distan de las implementadas por su padre en estas dos décadas en el poder. Por caso, uno de los medios que más usa el joven para comunicarse es Facebook, por internet. Hace dos décadas atrás la cosa pasaba poder las reuniones en el bar o en la casa de algún “compañero”.
“Somos dos personas distintas, tengo mucho que aprender de él. Nunca lo vi como intendente, sino como padre”, aportó quien se transformará en uno de los más jóvenes intendentes de Córdoba.
En 1987, cuando tenía apenas tres años, su padre asumió en el municipio. El hijo admite llevar el estigma “de ser el hijo del intendente”, porque casi toda su vida lo fue.
“Es como que participé en política desde siempre porque somos una familia con vocación política”, señala.
Ahora, asegura que continuará con lo ejecutado por su padre en más de dos décadas y que le sumará al pueblo un “sello innovador”.
Carlos, por su parte, comenta que le arrimó un consejo central: “que le dé al pueblo trabajo y honestidad”.
Ambos coinciden en señalar que “en un pueblo chico se es intendente puerta a puerta”.
Más casos. En el mismo departamento Tercero Arriba, en la pequeña comuna de Pampayasta Norte, resultó electo ahora Franco Paludi (23) quien sucederá a su padre, Luis, que está en la gestión desde 1995. Ambos son peronistas.
Mientras, en comuna El Rodeo, del departamento Tulumba, se da otro caso: Alejandra Moreno, del PJ, sucede a su madre.
Comentá la nota