Peter Goldsmith, un consultor del negocio que –en el congreso de Aapresid realizado en Rosario– enfatizó la necesidad de integrar geográficamente toda la cadena de valor agregado a partir de la soja. “Si el cluster industrial está cerca de los productores, los productores ganan más”, sostuvo el docente de la Universidad de Illinois.
Partiendo de un presente y un futuro “fantástico” para el complejo, con fuertes previsiones, mostró su preocupación por la falta de aprovechamiento en Argentina. “Sin los clusters, se pierde realmente lo que es la soja”.
Según el experto, la idea rectora debe ser entender que una buena política industrial es lo mejor para una buena política agrícola. “Cuando se enfoque en eso, es lo mejor para el sector agropecuario”, dijo.
La cadena de relaciones entre soja, harina de soja, ingresos individuales, crecimiento del PIB, todo junto con el complejo de cerdos y aves, lo ve como una sola integración.
Al trazar las perspectivas, Goldsmith señaló que cuando la riqueza aumenta en los sectores de menores ingresos de la economía, el consumo de esa gente cambia del almidón a las proteínas. “Eso es dulce, una belleza para nuestras empresas”, graficó ante el auditorio de productores.
La proyección es que en 2030 se necesitará alimentar 47 millones más de toneladas de cerdo y pollo, y de algún lado deberá salir la harina de soja.
La duda surge de una desaceleración en los rendimientos, por lo que el especialista entiende que esto puede generar más presión por el uso de la tierra, una variable que tiene graves limitantes. Entre 1961 y 2000, el crecimiento promedio anual del rendimiento del cultivo era del 2,10 por ciento. Entre 2001 y 2009, ese indicador bajó a una media del 0,41 por ciento.
El promedio mundial es de 2,2 toneladas por hectárea. Con esto, en 2030 habría que pasar de 37,4 a 64,9 millones de hectáreas para alimentar pollos y cerdos. Un crecimiento del 63 por ciento en la demanda de tierra.
Esta ecuación tercia en el debate de buscar las vías para pasar de la agricultura extensiva a la intensiva, lo que en palabras de Peter Goldsmith implica “producir más con menos insumos”.
Goldsmith insistió en conformar una cadena que enlace desde el productor de oleaginosas hasta el criador de animales dentro del mismo país y evitar fugas de beneficios hacia eslabones en otros puntos del planeta. “Es un momento de oro que Argentina no debe perder. Hay que invertir ahora, porque este buen momento para las commodities no va a durar para siempre”, advirtió el especialista.
Comentá la nota