Integrantes del socialismo de Junín debaten el futuro de la Casa del Pueblo

La Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista, fue una cuna de cultura casi inigualable en la ciudad, cobijando, por ejemplo, a inmigrantes, muchos de ellos analfabetos y entre cuyas paredes comenzaron a tomar contacto con la educación y con el idioma castellano. Más allá de lo político, se constituye en un foco de difusión sumamente significativo.
Esa presencia inmigrante quedó plasmada y se puede reflejar aún hoy con la presencia de textos escritos en alemán, italiano o francés.

Pero también el nacimiento de clubes y otras bibliotecas surgidas en distintos barrios juninenses estuvo ligado a esta Casa del Pueblo y de la mano de militantes socialistas impulsores de esos centros institucionales.

La Casa del Pueblo funcionó por primera vez en Francia y Belgrano y unos años después –desde la década del ´30- se adquirió el actual inmueble en calle Carlos Pellegrini en épocas donde el socialismo tenía una gran penetración sobre todo entre los trabajadores ferroviarios de aquella época y el partido, indudablemente con la presencia de Juan B. Justo por algunos años en nuestra ciudad que se había llegado hasta aquí para investigar y conocer de cerca la realidad del mundo rural para plasmar en iniciativas legislativas las necesidades de dicho sector.

Dirigentes socialistas dialogaron con LA VERDAD y hablaron, además de la realidad del partido a nivel local, sobre el pasado de este partido que allá por las décadas del ´20 y del ´30 inclusive entre los años ´60 tuvieron representantes en el Concejo Deliberante, siendo las más actuales la de Laura Tortoriello en el período 2001-2005 y el actual, Juan Manuel Sequeira, quien integra el bloque del Frente para la Victoria.

Momentos de quiebre hacia el futuro

Pero por supuesto como sucede en este Junín del siglo XXI, donde muchas veces el progreso se confunde también y llega, a veces y lamentablemente, de la mano de la especulación financiera, el lugar se convierte en apetecible para grupos inversores que llevan adelante emprendimientos privados de construcción de edificios.

Uno de esos grupos inversores tiene la intención de comprar un inmueble lindante a la Casa del Pueblo pero la aspiración de estos empresarios también apunta a adquirir el terreno donde funciona la biblioteca “Juan B. Justo” para la construcción de una torre, oferta que se hizo llegar a los dirigentes socialistas.

Por supuesto que esto originó un intenso debate en el socialismo juninense, que sigue vigente. Gustavo Romans señaló a LA VERDAD que “en algún momento nuestros antecesores tomaron una decisión política, que también tenía connotaciones económicas y que fue trasladarse de un inmueble al de calle Pellegrini”.

A su vez, Juan Manuel Sequeira, agregó que “yo recuerdo a la Casa del Pueblo en mejores condiciones edilicias. Nosotros hoy, más allá de la mística que encierra este lugar, no podemos brindar un salón para la realización de actividades culturales o un espacio para debates políticos, una biblioteca moderna y hasta con libros digitalizados”.

“En este momento –acotó-. La biblioteca no la tenemos abierta. Estamos en un momento de quiebre para definir qué hacemos” mencionando además que “en algún momento pensamos hacer alianzas estratégicas con la UNNOBA pero se nos frustró. También proyectamos una vinculación con Cultura de la Nación y con la Biblioteca Nacional, pero todo lleva tiempo, dedicación, dinero”.

“Este es un tema que no solamente se analizará en Junín, sino también a nivel nacional en el Socialismo por la Victoria, porque hay dirigentes que tienen derecho a opinar sobre el futuro del patrimonio del partido”, dejó en claro Romans.

El contexto del siglo XXI

Cuando se debatían las iniciativas para impulsar acciones en esta ciudad del siglo XXI que siguieran llevando a la concreción los principios del Socialismo, llega la propuesta del grupo inversor inmobiliario.

Precisamente son varios los proyectos que el socialismo está analizando atendiendo el contexto de este Junín de la segunda década del actual siglo. Uno de ellos es la posibilidad de contar con lo que Emmanuel Narváez, dirigente de la juventud socialista juninense, definió como “un living universitario”, es decir, un ámbito donde esos estudiantes puedan estar contenidos, un lugar de descanso y esparcimiento y un ámbito de hospedaje “donde puedan quedarse a dormir hasta el día siguiente, si les toca cursar dos días a la semana”, ejemplificó el dirigente juvenil.

Ante esto, Romans planteó que “con el valor qué se pueda obtener con una potencial venta de la casa, se podría adquirir otro inmueble y ponerlo en valor para llevar adelante esos proyectos que también están insertos dentro de los principios socialistas como un salón de usos múltiples, una biblioteca, un living estudiantil y departamentos para alojar estudiantes a la vez de continuar con la actividad cultural. Eso está en debate permanente en nuestros encuentros semanales, sumado a la agenda de la situación coyuntural y el debate político”.

“En los tiempos que corren parece hasta romántico que existan lugares como estos para debatir, participar y analizar”, señaló.

La llama siempre encendida

Gustavo Romans afirmó que “la construcción de alianzas en toda época, para el socialismo siempre fue difícil porque hay banderas históricas que no se bajan. Recién ahora se está integrando un movimiento que sabe interpretar banderas y propuestas que el socialismo enarboló durante décadas” agregando que “era tremendamente importante para el socialismo contar con una biblioteca. Aquí existe material de lectura en forma permanente”.

El concejal Juan Manuel Sequeira mencionó que la preocupación fue siempre buscar de qué manera se continuaba con este legado de esos socialistas pioneros, máxime a partir de la década de los ´90 cuya irrupción supuso también un cambio en las costumbres y hasta en las herramientas para conseguir información y datos con la aparición de Internet. “Esta no es una biblioteca cualquiera, tiene profundas raíces políticas”, afirmó el concejal.

A su vez, el consejero escolar Mariano Fernández puso de relieve que “todos los que pasaron por la biblioteca supieron mantener una llama encendida, más allá de los avatares sociales y políticos. Siempre había un compañero que venía y abría las puertas, aún cuando en los ´90 ser socialista significaba ser un bicho raro porque era una época en la que se hablaba del fin de las ideologías”.

“Y gracias a esos compañeros no estamos en las mismas condiciones de otras instituciones como por ejemplo, la Alianza Francesa”, añadió.

Romans acotó que también en este ambiente hasta se mezcla con los sentimientos porque “sentimentalmente estamos obligados a seguir adelante en agradecimiento a esos compañeros” y agregó que en lo educativo también se prosiguió con esos propósitos: “Venimos de la experiencia de funcionamiento durante dos años de un anexo de un colegio secundario y ahora estamos tramitando para implementar cursos para la terminación del secundario”.

Y el enfoque artístico sigue vigente. También sus instalaciones son un punto de encuentro para varias expresiones del arte, no solamente rock, sino también teatro y otros eventos culturales y hasta se brinda espacio para la reunión de otras fuerzas políticas que no tienen lugar.

“Ese es el espíritu que nos contagiaron nuestros antecesores que nos marcaron que esta es, precisamente, la Casa del Pueblo, de la cultura, de todo aquel que no tiene un ámbito para expresar su arte, por ejemplo”, acotó Mariano Fernández.

Y Sequeira volvió a insistir la idea de que”aspiramos a ver cómo continuamos con esa llamar que tiene la Casa del Pueblo y que empujó a tantos compañeros a lo largo del siglo XX. Tenemos toda la problemática de la coyuntura actual pero acá entra el valor de la militancia y el compromiso de cada uno de nosotros”, reflexionó.

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