INTA regional: después de 40 años de trabajo, se retiró Rolando Hernández

Rolando Hernández nació en Trenque Lauquen y se forjó como ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de La Pampa. En 1972 ingresó al INTA como becario de iniciación en la investigación a través de un programa denominado FAO-INTA para el mejoramiento del cultivo de alfalfa.
Cuarenta años después, Hernández se muestra tan entusiasta como en aquel momento, han cambiado las metas, los entornos, pero ese entusiasmo inicial siguió vivo en él hasta en este momento en que decide dar un paso al costado y como lo expresó en una carta al personal de la región «Es momento para que los más jóvenes sigan esta tarea, impregnando de su fuerza y utopía, la labor en constante renovación. A mi me toca emprender una nueva etapa, renovar desafíos, aunque quizás ahora con menos responsabilidades, algo que ya empiezo a disfrutar?.

-¿Cómo imaginaba su vida en INTA en aquellos días»

-En esos momentos iniciales uno no puede visualizar cuál será su trayectoria. Uno no imaginaba más allá que en el corto plazo, máxime teniendo en cuenta que ingresé como becario, estuve dos años, cuando en el 1974 ingresé a planta permanente.

Mis objetivos en aquel momento eran los de trabajar, poder ejercer la profesión, en aquel momento no había tantas posibilidades para un profesional ingeniero agrónomo, dentro ni fuera del INTA. Y en segundo lugar el objetivo era poder permanecer dentro de una institución como ésta, que en aquel momento era ya una institución prestigiosa.

De Trenque Lauquen al mundo

Como corolario a los trabajos en investigaciones sobre el cultivo de alfalfa, en 1982 Hernández tuvo la oportunidad de viajar al exterior para profundizar sus conocimientos. Así que marchó rumbo a Estados Unidos para logar en dos años el Master of Science en la Universidad Tecnológica de Texas.

«Fue muy importante en mi carrera, no sólo por los conocimientos académicos, sino por estar en otro país, conocer otro contexto, lo cual fue muy útil para mi actividad posterior», rememora Rolando Hernández al tiempo que destaca que «en aquella época, no existían dentro de la institución las posibilidades actuales para un profesional. Las salidas al exterior se daban por pulsaciones, no formaba parte de un programa regular como el que tenemos desde hace algunos años».

En 1984, regresó a Argentina y dispuesto a aplicar los conocimientos logrados en la que en aquel momento era la Sub-Estación de General Villegas, dependiente de la Estación Experimental Anguil.

Pero sucedió algo que cambiaría el rumbo de su vida dentro de la institución. En ese período el INTA se reorganizaba y con ello le daba forma a los Centros Regionales, con lo cual la Sub-Estación pasaba a tener estatus de Estación Experimental, dentro del ámbito del Centro Regional Buenos Aires Norte.

¿Cómo fueron los inicios?

-La tarea de quienes estábamos en aquel momento, fue fundacional, ya que hubo que construir una Experimental que tenía muy poquita gente, que era nueva .Eso se tradujo, con el paso del tiempo en una Experimental con cuatro Agencias de Extensión (Trenque Lauquen, Lincoln, Pehuajó y General Villegas); y oficinas de información técnicas articuladas con otras instituciones en varios partidos de la región. Más aquí en el tiempo, en 2006 estrenó edificio propio para el INTA en la ciudad de General Villegas, obra realizada por la labor de la Asociación Cooperadora de esa unidad.

Rolando Hernández, se mantuvo al frente de la Experimental de General Villegas durante tres períodos y algunos interinatos, culminando este proceso en 2008. Pero además en 1998 tuvo otra gran responsabilidad. En ese momento las direcciones regionales habían cesado como decisión institucional, y aparecía la figura de un Coordinador de Centro, puesto que ocupó este hombre casado, con dos hijos y dos nietos.

«Fue una decisión importante para mí y lógica ya que después de haber estado durante tantos años al frente de una Experimental del Centro Regional, este paso era casi como una obligación hacia la institución, ofreciendo mis servicios en un concurso.

«Aportar todo lo posible»

La oportunidad, propicia el balance, el repaso de acciones luego de tan vasta trayectoria, y en ese juego Hernández sostiene que es imposible resumir al INTA, «es una institución que tiene calidad y prestigio, logrado bajo la influencia principal de la capacidad de autoanalizarse, revisarse y actualizarse permanentemente. Esta característica institucional le ha permitido adaptarse a escenarios cambiantes y estar siempre ocupando un papel destacado en el concierto de todas las instituciones del país».“El INTA es una forma de vida, es mucho más que un lugar de trabajo. Siempre digo que yo no trabajo en el INTA, yo soy del INTA, y eso marca una diferencia.

Me llevo las imágenes iniciales, de un grupito chiquito de gente, de una Experimental con escasísima infraestructura, con compañeros y amigos de trabajo. Y hoy, tengo otra imagen distinta, estar viendo al CRBAN, uno de los más grandes del país».

Los hitos

En 1998 llegó un importante

halago por parte de sus pares del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos por la participación en el trabajo «Sistema de Producción de alimentos Ecológicos» obteniendo el 3er Premio en el «Concurso 90º Aniversario» de esa Institución.

Un año más tarde el Banco Francés lo reconoció por la colaboración en el trabajo «Sistema Intensivo de Producción de alimentos Ecológicos» que participó en el 11º Concurso «El Emprendedor Agropecuario».

El 5 de mayo de 2008 concursó y fue elegido como Director del Centro Regional Buenos Aires Norte. Esto significa que su ámbito de actuación era la región que ocupa la mitad norte de la provincia de Buenos Aires, y cuyas Estaciones Experimentales están ubicadas en el Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Delta del Paraná, General Villegas, Pergamino y San Pedro, con casi 30 Agencias de Extensión Rural distribuidas en el territorio mencionado.

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