Milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán se enfrentaron con policías y soldados y mataron a 24 uniformados. Horas después el Ejército turco bombardeó bases del grupo en Irak y abatió a 21 de sus miembros.
Rebeldes kurdos mataron ayer a 24 policías y soldados turcos en la región fronteriza de Turquía con Irak, en el peor ataque en años del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). El grupo insurgente, que perdió 21 de sus miembros en una represalia posterior, confirmó que sus filas se enfrentaron a los soldados, pero aseguró que fueron los militares los que asaltaron un puesto de los milicianos.
La fuerza aérea turca atacó horas después objetivos en la región kurda iraquí cuando cuatro aviones de combate bombardearon Erbil, en el norte de Irak, matando a los miembros del PKK.
Los ataques se produjeron pocas horas después de que una bomba detonada por control remoto acabara con la vida de cinco policías y tres civiles en otra provincia del este del país.
El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, suspendió el viaje que tenía previsto a Kazajistán y, tras reunirse con los ministros de Defensa e Interior en Ankara, se dirigió a la población para pedir firmeza ante la situación. “No podemos rendirnos ante ningún ataque, ya sea de fuera o de dentro”, dijo Erdogan desde sus oficinas de Ankara. “No nos echaremos atrás. Lucharemos contra el terrorismo y el que lo apoye, ya sea de forma abierta o secreta”, agregó durante el mensaje.
También el partido nacionalista kurdo tuvo en esta ocasión duras palabras de condena hacia el PKK. “Este ataque golpea nuestros corazones. Decimos: ‘¡Basta!’ Ya hubo sufiente muerte”, apuntó el Partido de la Paz y la Democracia.
Los ataques del PKK en Hakkari son sólo el último capítulo de una larga y en gran parte olvidada guerra en la frontera de Europa con raíces que remontan a casi un siglo y un balance de decenas de miles de muertos en menos de 30 años de enfrentamientos.
En la base está la cuestión del sentimiento independentista de los kurdos, un pueblo que no tiene un Estado y que se vio dividido entre Turquía, Irak, Irán y Siria por los acuerdos internacionales en los que se repartió el decaído Imperio Otomano, en 1923. En Turquía, los kurdos están concentrados en el sureste del territorio de la república, y su población es estimada entre 12 y 15 millones de personas, lo que representa un quinto de los habitantes totales del país.
El perfil a la vez nacionalista y centralista dado al Estado por el fundador de la Turquía moderna, Kemal Ataturk, llevó a decenios de persistente supresión de los derechos de esta minoría, que posee un idioma y una cultura del todo diferentes a los de la mayoría de los turcos. La reivindicación de los derechos nacionales kurdos a través de la independencia de Turquía y la creación de un Estado kurdo está en la base del programa del PKK, partido de inspiración marxista fundado en 1974 por Abdula Ocalan y considerado terrorista por las autoridades de Ankara, pero también por los Estados Unidos y la Unión Europea.
Entre 1984 y 2010, según estimaciones independientes, el PKK llevó a cabo poco menos de 44 mil ataques o atentados, causando entre 30 y 45 mil muertos

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