Dos nuevos quirófanos dotados de tecnología de última generación fueron habilitados hace pocas semanas en el Instituto Médico Olavarría. Las instalaciones reemplazan a las antiguas salas de operaciones, y otorgan mayores seguridades técnicas y de asepsia a las intervenciones más complejas.
Los doctores Oscar Brisioli, Sergio Bugosen y José Larrechea, quienes integran el directorio del centro asistencial, hablaron con este Diario acerca de esta iniciativa que supone un nuevo paso adelante y la posibilidad de crecer con la incorporación de nuevos servicios.
Más de dos años y una inversión superior a los 500 mil pesos fueron necesarios para llegar al final de la obra, largamente acariciada por la administración del centro asistencial. "La idea de ubicar dos quirófanos en el segundo piso del edificio viene desde hace muchos años pero el principal obstáculo para que esto no se concretara antes ha sido, sin dudas, la realidad económica de las clínicas privadas en los últimos años", explicó el Dr. Brisioli, especialista en Ginecología. Aun sin que "la situación (financiera) haya mejorado" a los parámetros deseados y "a pesar de todas las dificultades que, sobre todo los privados venimos atravesando en el tema prestacional de seguros y del sistema de salud", la institución se vio oxigenada con la aparición de "una nueva generación de profesionales, con otros incentivos, que apostó" a nuevas propuestas. Y si bien "hubo colaboración de todo el plantel, el ´motorcito´ fueron ellos", admitió el ginecólogo, refiriéndose a Bugosen, Larrechea y Molina.
Por su parte, los dos primeros -uno cirujano y el otro anestesista- asumieron que transitan su segundo mandato en el establecimiento. "Ingresamos, por supuesto, con muchas ganas de hacer cosas, siempre y cuando los vaivenes económicos de este país lo permitan. En los últimos años tuvimos suerte, porque las cadenas de pagos se vienen cumpliendo y hay demanda: la clínica suele trabajar con su capacidad colmada y eso posibilita que uno pueda proyectar, cumplir con sus obligaciones y a la vez, tener una proyección de crecimiento, tanto en infraestructura como en tecnología", delimitaron los facultativos.
En el segundo piso
Los dos nuevos quirófanos, ubicados en el segundo piso de la antigua edificación de la calle General Paz, suplantan a las viejas salas quirúrgicas de la planta baja. Cuentan con oxígeno central, aspiración central, camillas de última generación, pisos con la estática indispensable para poder trabajar sin riesgos con los equipos de rayos y laparoscópicos, calefacción y aire acondicionado centrales. Además, simplemente por el hecho de haber sido diseñado para la finalidad que cumple, se respetan las áreas restringidas a partir de una circulación independiente, en la que el patólogo, por ejemplo, nunca ingresa al quirófano propiamente dicho. O las camillas son corredizas, esto es que lo que se transfiere desde el exterior es la parte superior y nunca el transporte de arrastre inferior y ni siquiera las enfermeras de piso.
Las comodidades son superlativas, incluido un confortable estar para los profesionales. Sin embargo, ellos prefieren poner el acento en "las normas de bioseguridad que permiten evitar infecciones, tener un espacio amplio, disponer de equipos de emergencia que nos posibilitan trabajar con cierta tranquilidad". Y anunciar la adquisición de un segundo equipo electrógeno exclusivo de esta área.
Como si eso fuera poco, "hay un sistema de aspiración central; no entran tubos de oxígeno portando gérmenes de la calle; la doble circulación permite que los pacientes estén por un lado y los médicos por el otro; y el área de recuperación, de la que no disponíamos abajo, hace posible la salida del paciente intervenido dejando al anestesista tranquilo, sin la preocupación de las condiciones en las que llega el paciente a la habitación: hay una recuperación cercana en el post operatorio inmediato, hasta que se produce la derivación al piso".
¿Las cirugías? En el nuevo ámbito se realizan de todo tipo y envergadura, desde las endoscópicas, que constituyen el boom de la especialidad, hasta las cirugías mini invasivas, esto es laparoscópica, acuscópica y artroscópica. Esas prácticas se realizaban ya en las salas anteriores, pero aquí impera la seguridad. Todo con el apoyo de "equipos muletos" para poder continuar una intervención frente a cualquier problema mecánico o eléctrico.
Los recursos
Con recursos propios: así se completó la ampliación edilicia y tecnológica del IMO, traducida en dos nuevos quirófanos. "No existen créditos bancarios, ni subsidios de ningún tipo para clínicas como la nuestra", indicó Brisioli, en consonancia con la opinión de sus colegas.
El Dr. Bugosen dijo que "este era un sueño de gestiones anteriores: en la inauguración estuvo el Dr. (Héctor) Cura y otros antecesores nuestros, que querían verlo hecho realidad. Quizás la economía de sus tiempos no les permitió concretarlo; nosotros tuvimos suerte, manejamos otra administración y pudimos concretar el sueño de ellos. Las raíces las crearon ellos, nosotros les dimos el toque final. Agradecemos a quienes dejaron volar nuestra imaginación, y nos permitieron meternos con esto, que no es un proyecto chico, y lo pudimos gestionar sin créditos ni deudas. Para nosotros es un doble mérito, porque no sólo se terminó la obra, sino que se hizo con recursos genuinos".
Por eso, aseguró Larrechea, "en nombre del directorio, quiero agradecer a los médicos que nos traen trabajo a esta clínica, que creen y confían en nosotros, al personal de enfermería, al personal de mucamas y al administrativo, que realmente hacen un trabajo brillante, excelente, y se ponen la camiseta cada día, al ingresar a la institución".
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