El especialista sostuvo que para conseguir esto se debe contar con una mentalidad abierta. Resaltó que el éxito de las instituciones que tienen poder lo consiguen los equipos. A su vez, se mostró preocupado por los individualismos que no llevan a ningún lado.
Licenciado en Relación Agraria y consultor para varios emprendimientos productivos habla de la formación y de los liderazgos en base a la participación agraría.
Diario El Zonda dialogó con el especialista, antes de una disertación que dio en la Biblioteca Franklin.
¿Qué dificil es hablar de liderazgos cuando son tan difusos en la Argentina?
Es cierto, se nota una desorientación y la dirigencia política está un poco perdida, sin muchas ideas. Por ello creemos que la sociedad civil tiene que fortalecerse como así también las instituciones intermedias como para reforzar el tejido social argentino. Que las entidades que tienen un liderazgo puedan cumplir una función social en un mundo globalizado donde hay que pelear todos los días por la colocación de nuestros productos y donde es muy importante que en cada provincia, existan entidades fuertes que sepan respaldar a sus representantes.
¿Pero esto se da con una fuerte participación?
La única forma, es con una fuerte participación y uno de los problemas que vemos tranqueras adentro es el fuerte individualismo. Hoy día la gente tiene una mejor forma de hacer uso de su tiempo libre, llega a su casa y en la televisión tiene múltiples opciones de recreación por lo que ir a una entidad, reunión, que por ahí son de resolver problemas hace que la gente le escape un poco. Para esto está la familia que tiene que estar encima de los hijos, o la mujer tiene una labor y tiene que quedarse a trabajar en la casa, hace que las entidades necesiten dirigentes más comprometidos pero para ello hay que trabajar en equipos.
En estas instancias cuando el argentino se encuentra bastante quemado y decide cerrarse en su casa.
Se nota un bajón general. Lo que planteo es como hacer dinámicas las entidades para que sean más efectivas en sus resultados y para que generen dentro de los asociados un interés en participar, sabiendo que el tiempo que le van a dedicar a las instituciones se van a convertir en hechos por el bien del sector al que pertenecen y por ellos mismos como productores individuales.
A esto se le tiene que adicionar el hecho del aporte del valor agregado.
Estamos sumando el valor de la cadena agroindustrial. Todo lo que se le saca a la tierra no se puede vender así. Ustedes en San Juan tiene un buen ejemplo con todas la actividad olivícola y vitivinícola. Esto genera mano de obra, arraigo en el medio, generación de riqueza, aumento del Producto Bruto Interno de la provincia, por lo que son todas cosas ponderables que tenemos que admirar.
¿No cree que el campo argentino está divido en dos, en cuanto a la generación de políticas?
Hay una mayoría aplastante del mundo de la soja, el maíz y el trigo y la otra realidad son las economías regionales. La realidad de la Pampa Húmeda es una. Pero cuando recorre cada una de las provincias, La Pampa, La Rioja, Catamarca, San Juan y en otras provincias que van haciendo especialidades en sus sistemas de producción, tenemos que seguir peleando y sino lo hacemos nadie lo hará por nosotros.
¿La diferenciación ha logrado resultados?
Los productos Argentinos están muy bien conceptuados, en muchas cosas, tal es el caso del limón y cuando hablamos del mejor es el de Tucumán Argentina. Ojalá podamos decir que el mejor aceite de oliva del mundo sale de San Juan.
Todo esto que los norteamericanos dicen de volar a la calidad, creo que es una de las miras que tenemos que ponernos. Lo que no vale es cantidad sin calidad.
¿Esto se puede enmarcar dentro de planes estratégicos para conseguir metas más fáciles?
Creo que tenemos que ponernos planes estratégicos y para ello definir escenarios a largo plazo y prepararnos. Primero desde la formación personal, tanto de uno como empresario, colaboradores y personal de campo. Tenemos que generar entidades de redes, entidades que tienen el mismo fin, porque muchas veces trabajan separadas en su barrio y trabajar en forma mancomunda.
También se tiene que mejorar la relación entre el sector público y el privado. Si trabajamos con una articulación público, privado, eficiente y efectiva será mejor para todos. Redunda en beneficios para el productor y para el gobierno y la comunidad.
De ahí la necesidad de instituciones fuertes.
Hay que tener la mentalidad abierta para ello, no existen plus de una sola persona, se tiene que generar una visión compartida, plantearse metas amplias pero concretables. Pero hay que ser muy racional para llegar a ese fin.
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