Tras la fotografía con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el seno del Frente Para la Victoria se pusieron de manifiesto todas las diferencias internas.Desencantos, desaires y rumores a la orden del día. Probablemente, La Rioja haya vivido en la semana que pasó, los días más convulsionados de los últimos meses.
En lo que estrictamente a campaña respecta, la semana que nos deja, arrojó un tendal de cuestiones para analizar, en un contexto que, se podría decir, se tornó oscuro, negro y, por qué no, hasta luctuoso.
Ocurre que ciertas y manifiestas debilidades pueden hacer surgir también ciertas y manifiestas reacciones que tienen mucho más que ver con la impotencia que con la capacidad de generar una estrategia política que se traduzca en adhesiones palpables.
Eso es, tal vez, lo que ocurrió en los últimos días en el corazón de la lista oficialista del Frente Para la Victoria y, llamativa y paradójicamente, luego de haber obtenido la tan ansiada fotografía junto a Cristina, como si eso mismo se constituyera en garantía de algo, o de todo. Cuestión que, evidentemente y a la luz de los hechos no resultó así.
Muy por el contrario, la fotografía con la mandataria nacional terminó convirtiéndose en la instantánea menos deseada: una serie de inocultables rispideces internas como producto de la pelea por el protagonismo, más vinculada al vedettismo de alguno de los candidatos -muy preocupado por cuestionar las coberturas periodísticas vía redes sociales-, que a la firme intención de llevar a los riojanos propuestas claras y concretas, de las que no abundan.
Y, se sabe ya desde hace un buen tiempo -y más aún tras las Primarias-, que aquí nadie lleva ventaja por correr con el caballo del comisario, mucho menos por pararse al lado de la Presidenta para los flashes, algo a lo que, por otra parte, la mandataria es muy afecta y no le niega a nadie.
Pero más allá de los disparos de una cámara, lo que recogió el Frente Para la Victoria encabezado por Teresita Luna como candidata a senadora y Javier Tineo como candidato a diputado, fue una andanada de críticas que surgieron, en su mayoría, desde el corazón mismo de la lista.
Y el primero en manifestarse en ese sentido fue el intendente de Castro Barros e integrante -paradójicamente- del Frente Para la Victoria, quien no sólo dejó traslucir su malestar y enojo porque nunca se lo convocó para la magna cita, sino que también, y al mismo tiempo, tiró con firmeza la que puede ser una de las afirmaciones más contundentes en relación al trabajo que viene realizando la lista del FPV, al sostener que el Frente Popular Riojano, encabezado por el ex presidente Carlos Menem “está trabajando mejor, de manera más organizada”.
Y agrego: “No digo que en la lista que estoy se trabaje mal, sino que es otra metodología y se ha planteado otra forma, nos ha faltado organizar un poco más para salir todos juntos”. Lo que se desprende aquí es un claro descontento en relación a un trabajo basado mucho más en los personalismos que en un proyecto conjunto.
Y dicho descontento, significó al mismo tiempo el desinterés manifiesto de Del Moral en relación a seguir trabajando para un proyecto que, según deja traslucir, no lo incluye ni representa. Y si esto ocurre con uno de los propios candidatos del FPV…¿qué quedará entonces para el electorado en general?
Sin embargo, el llamado de atención del intendente Marcelo del Moral no fue el único que recibió en la semana la lista oficialista. Otro dato clave tuvo lugar en un distrito importante como lo es Arauco, en el que las disputas entre quienes aspiran a ocupar un lugar en el senado, estuvieron más que encendidas.
Y allí, en Aimogasta, la figura del intendente Gustavo Minuzzi pasó a ser central, luego de que hiciera público su apoyo a Carlos Menem, en detrimento de la actual vicegobernadora Teresita Luna que apenas unos días antes había adornado la ciudad aimogasteña con pasacalles que rezaban: Tere Luna+Cristina+Minuzzi.
Esto, claro está, sin la anuencia del tercero en cuestión, lo que finalmente quedó evidenciado en la visita de Menem a aquella ciudad, donde uno y otro intercambiaron elogios y buenos deseos.
Incluso, el ex presidente se animó a vaticinar una posible candidatura de Gustavo Minuzzi a gobernador. “Si Minuzzi se lo propone lo vamos a ayudar a llegar a la gobernación”, sostuvo.
Las afirmaciones de Menem no dejan de ser llamativas, teniendo en cuenta que hace poco tiempo atrás expresó también su deseo de que el actual gobernador -y mentor de su candidatura- Luis Beder Herrera vaya por un nuevo período al frente de la Provincia. Tal vez, lo que Menem pone en el tapete es una posible futura contienda para la que ya avizoró a los protagonistas.
Del otro lado, Teresita Luna decidió sorpresivamente incluir a Aimogasta en su derrotero de campaña, lo que le significó terminar lamentándose por el desaire de Minuzzi, sobre lo que sostuvo: “Me duele la actitud de Gustavo, el pueblo sabrá juzgarlo”. Y, de inmediato buscó sustentar su proyecto en el apoyo del resto de los intendentes, aunque, en rigor de verdad, algunos manifiestan dicho apoyo de manera más contundente que otros.
El Frente Para la Victoria sabe perfectamente que su destino depende fundamentalmente de remontar la elección en Capital y en Chilecito, donde hasta el momento no se ha evidenciado un cambio sustancial, aún cuando desde las proximidades del lunismo afirman que el crecimiento es sostenido.
Otros, en cambio, sostienen que prima la polarización y la paridad, e incluso algunos ya se animan a vaticinar -números en mano- una victoria del Frente Popular Riojano por un margen que alcanzaría el 7%.
En este contexto es que los candidatos del FPV caminan y caminan las calles tratando de seguir de cerca el avance constante del “Falcon” menemista.
Lo que no mata…
Pero sin duda que el punto más álgido de la contienda electoral se generó con los rumores que dieron cuenta del fallecimiento del candidato a senador por el Frente Popular Riojano Carlos Saúl Menem, lo que le puso un tono definitivamente oscuro al rumbo de la campaña hacia el 23.
El hecho es definitivamente delicado, cualquiera sea la óptica desde que se lo mire, ya que si se trató de una estrategia política, sin tener en cuenta el sector al que se lo atribuya, habla de una bajeza poco habitual y, al mismo tiempo, de una muestra rotunda de debilidad.
Los rumores fueron rápidamente desmentidos por el propio Carlos Menem, quien atribuyó la circunstancia a la mala fe de sus eventuales adversarios, aunque de inmediato bajó el tono a la cuestión al afirmar:…”tantas veces me mataron”… La afirmación del ex presidente pone paños fríos a un acontecimiento grave sobre el que también se dijo que la intención radicaba en instalar mediáticamente al también ex gobernador riojano, algo que, a la luz de los acontecimientos, no parece necesario.
Histórica
De esa manera calificó el gobernador Beder Herrera a la obra por la cual 30 mil familias riojanas podrán acceder a la red de gas domiciliaria. La inauguración del ramal Chumbicha (Catamarca)-La Rioja, contó con la presencia del ministro de Planificación Federal Julio De Vido, mientras que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó vía teleconferencia.
El cónclave, en el que algunos intentaron sacar algún rédito político de cara a las elecciones del 23 de octubre -copando el micrófono para saludar al mejor estilo presidencial o asomándose frente a alguna cámara de la TV pública-, sirvió para sellar una vez más la excelente relación que mantiene el gobierno provincial con Nación y que se construye en la persona de Beder Herrera, más allá de toda especulación tendiente a adjudicarse la representación oficial de Cristina en La Rioja.
Conflictos
En otro orden, pero también bajo la órbita política, se registró en la semana que pasó un nuevo capítulo del conflicto que mantiene el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) por el reclamo contra el último incremento salarial otorgado por el Gobierno provincial, aunque en esta ocasión, los cañones apuntaron al intendente capitalino Ricardo Quintela. El titular del SOEM, Carlos Del Giorno, atacó con dureza al mandatario comunal, al que acusó de haberlo defraudado e, incluso, lo puso en un escenario similar al de la última dictadura militar, ante las advertencias de Quintela para quienes se sumaran a las medidas de fuerza.
El hecho se inscribe en el marco de un conflicto gremial en el que el Intendente fue tildado en muchas ocasiones como instigador, pero las declaraciones de Del Giorno marcan una ruptura que, además, generan sorpresa si se tiene en cuenta que el titular del SOEM es también concejal electo por el quintelismo. Ante la desilusión puesta de manifiesto por Del Giorno, ¿es de esperar que el sindicalista decline ahora su banca obtenida a partir de los votos de quien lo defraudó?
Otro conflicto que recrudeció fue el que mantienen los médicos, a instancias de la Gremial, pero esta vez no fue el eje la disputa por una mejora en los salarios, sino un hecho judicial vinculado al caso Enzo Gallo, por el cual dos médicos fueron detenidos.
La decisión de la Justicia, avalada por el Ministerio Público Fiscal, desató una inusitada reacción de los médicos que puso en jaque el servicio de salud en el hospital Vera Barros y en algunos distritos del interior.
Tal como se expresó oportunamente en NUEVA RIOJA, el reclamo por lo que se considera una injusticia es bien visto desde la perspectiva del derecho a expresarse que todo ciudadano posee, pero cuando eso se traduce en un accionar corporativo que, como fin último, busca ejercer una desmedida presión sobre una de las patas del andamiaje social, toda la estructura entra en riesgo.
Mucho más si se tiene en cuenta que no todos los ciudadanos -de manera individual- pueden ejercer igual presión ante iguales o más complejas situaciones, lo que deja al grueso de la sociedad al desamparo de su propio destino.
Si algo debe existir, perdurar y crecer en una sociedad democrática que se precie de tal, es la defensa irrestricta de la Justicia y, por ende, la defensa y el respeto de todos y cada uno de sus procesos que deben cumplirse en sus debidos plazos.








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