Se colocarán antes del pico de contagio que se espera para mediados de junio. Advierten sobre el aumento de las enfermedades respiratorias.
Calificadas fuentes del Ministerio de Salud de la provincia adelantaron ayer a EL LIBERAL que estas unidades móviles “forman parte de la estrategia para reducir el impacto de la influenza pandémica” en esta nueva temporada donde todavía no se han detectado casos positivos en la provincia.
Si bien se prevé que gracias a la campaña de vacunación la incidencia de la patología no afecte a un número importante de personas, “el índice de enfermedades respiratorias presenta un notable incremento que comienza a preocupar”.
Tal como se hizo en 2009, las unidades serán colocadas en el ingreso del Hospital Regional Ramón Carrillo y del hospital Independencia, centros que son precisamente los que se ven desbordados en este período del año.
En las unidades móviles trabajarán equipos de profesionales de la salud que contarán con antivirales (Tamiflú) para suministrar en caso de presentarse casos sospechosos y los instrumentos necesarios para efectuar los hisopados que derivarán en estudios de laboratorio.
Durante el brote provocado por el virus H1N1, miles de santiagueños fueron atendidos en los tráileres que sirvieron de apoyo para las guardias hospitalarias y se espera que en el 2010 se alcance el mismo objetivo.
El primer caso de gripe A en la Argentina se notificó el 17 de mayo de 2009 y el pico de la epidemia se produjo entre el 28 de junio y el 4 de julio. Durante el período de mayor impacto se confirmaron por estudios de laboratorio 11.931 enfermos, pero se estima que las enfermedades tipo influenza superaron las 1.400.000.
En Santiago del Estero, si bien no se conoce oficialmente la cantidad de pacientes que padecieron la gripe A, numerosas personas debieron ser internadas en los nosocomios con altas sospechas de padecer la influenza pandémica.
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