Instalarán un sistema de grabación de llamadas para el servicio de ambulancias

Instalarán un sistema de grabación de llamadas para el servicio de ambulancias
Lo anunció Gustavo Rodríguez, titular de la Zona Sanitaria VIII. Funcionaría antes de fin de año. Además, adelantó que hay conversaciones para que el Municipio, junto al sector privado, se haga cargo del sistema de emergencias
Aunque suene extraño, en tiempos donde la tecnología todo lo invade, el registro de las llamadas que se efectúan al 107, el número de las emergencias sanitarias, todavía se realiza a mano. El procedimiento, como es de esperar, es de lo más rústico: una operadora telefónica empuña una birome que tras un par de firuletes deja constancia del horario en que un fulano llamó y pidió por un servicio de ambulancia. Así de sencillo. Dependiendo de la urgencia y delicadeza del caso, el hombre esperará más o menos minutos por la llegada. La demora depende siempre de la disponibilidad de unidades y de la gravedad enunciada por el demandante.

La introducción sirve para contextualizar una de las próximas compras que efectivizará el Ejecutivo local. Gustavo Rodríguez, titular de la Zona Sanitaria VIII, informó a El Atlántico que antes de fin de año, y por inversión municipal, el Partido de General Pueyrredon contará con un sistema de grabación de llamadas de tipo informático. Es decir: los registros, en un plazo no mayor a cuatro meses, podrían empezar a ser digitales y, según el funcionario, “inalterables”.

La noticia deviene a la polémica desatada por la demora de una ambulancia que la semana pasada se cobró la vida de una anciana de 80 años. Lilia Martorelli se desvaneció frente a un comercio de alimentos para mascotas ubicado en Constitución al 6200.

El hecho ocurrió a las 9.50 y la ambulancia llegó alrededor de las 11.30. Según vecinos y efectivos policiales, al 107 “se avisó de inmediato y en varias oportunidades”. Según autoridades de la Zona Sanitaria VIII, la comunicación “se estableció cerca de las 10.20, sin nunca advertencia de alerta roja”, es decir, de aviso de extrema emergencia. La mujer falleció 20 minutos después de quedar tendida en la vereda.

Lo que sucedió la semana pasada no sólo implicó respuestas políticas al caso, sino que además obligó a las autoridades provinciales a abrir un expediente para realizar una investigación interna y establecer qué pasó que la ambulancia no llegó.

Mientras tanto, Rodríguez dijo haber avanzado, junto a los responsables de la Secretaría de Salud municipal, sobre la compra de un sistema de grabación de llamadas que antes de fin de año podría estar en funcionamiento.

“Ésta es una de las medidas que se adoptarán en el marco de una reconfiguración general del sistema de emergencia en General Pueyrredon. La intención es adquirir esa tecnología a través de los fondos que surgen de la tasa de salud”, indicó Rodríguez.

La semana que viene, si los cálculos no fallan, se concretará una reunión para definir no sólo el tipo de equipamiento que se comprará sino el valor y la forma de pago del mismo. “Es que la idea es que entre en vigencia antes del verano, para poder utilizarlo en uno de los momentos en que mayor demanda de emergencias hay”, razonó el profesional.

El sistema supondría el registro de la llamada, la grabación de esa conversación y el horario exacto del despacho de la unidad solicitada. “Que haya una identificación de todo el recorrido de esa emergencia”, sintetizó Rodríguez al espíritu de la pronta adquisición, de la que no detalló costos.

Hasta entonces, como dijo, “la prueba más certera de los llamados” que llegan a la sala de recepción de emergencia surgen de “un pobre identificador de llamadas”. El resto del registro se ejecuta a mano, sin siquiera una digitalización posterior.

¿SÓLO A CARGO DEL MUNICIPIO?

En materia de emergencias sanitarias, Mar del Plata está fraccionada en tres grandes zonas: a dos de ellas las asiste el Municipio, a través de la contratación de ambulancias privadas, y la restante la atiende el Gobierno provincial, mediante los operadores de la Zona Sanitaria VIII. En total, la ciudad dispone de unas ocho ambulancias a diario.

Pero si avanzan, tal y como se esperan, los debates en el plano municipal, puede que el sistema de emergencias en vía pública sea garantizado en su totalidad por el Municipio, a través de un sistema mixto con el sector privado.

En ese caso, las unidades de la Provincia, que actualmente son tres y se encargan de asistir a la “medialuna periférica”, como definió Rodríguez, “quedarían como refuerzos a la demanda”.

“Eso es lo ideal, pero lleva tiempo porque requiere de planificación de recursos humanos, de gestiones con los privados y sobre todo de redefiniciones económicas. No es barato contratar un servicio de ambulancias por tiempo completo”, aseguró el funcionario, que descartó que la adecuación “se pueda concretar en el corto plazo”.

“El Municipio, como ya lo ha dicho en más de una oportunidad, tiene voluntad de hacerse cargo del servicio de atención en vía pública. En ese caso, como hemos hablado con (Alejandro) Ferro de (la secretaría de) Salud, podría pensarse en dividir a la ciudad en dos, y no en tres como hoy. De ese modo, las dos empresas que trabajan con el Municipio podrían dividirse los sectores”, comentó Rodríguez, que aclaró que la Provincia seguiría siendo “la coordinadora del centro de recepción de llamados”.

Actualmente, Cardio asiste la zona que inicia en Alberti y Jara hacia el norte; Vital atiende el sector que va de esa intersección hacia el sur. El resto, que supone el 45% del ejido urbano, está a cargo de las ambulancias estatales de la Zona Sanitaria VIII, que también suele atender las demandas de las playas del Sur.

POR QUÉ NO AL SISTEMA ESTATAL

Ante la defensa insistente de Gustavo Rodríguez, titular de la Zona Sanitaria VIII, al sistema mixto de atención de emergencias en la vía pública, este medio consultó al profesional sobre si no sería interesante la prestación estatal de este sensible servicio.

Tras descartar esa posibilidad, Rodríguez argumentó: “es un tema controversial, y lo cierto es que las experiencias que se sucedieron no han dado buenos resultados. El gran problema del Estado, siempre, guarda relación con la dilación de los recursos. Tener un sistema propio de emergencias implica la compra de ambulancias y la contratación de mucho personal, dos hechos que cuestan mucho sostener. Por eso que es más sencillo y hasta efectivo garantizar el servicio con un sistema mixto, del que forme parte el Estado pero en relación a las empresas de ambulancias”.

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