La instalación de una pastera en Corrientes es una posibilidad cierta

Referentes de la firma UPM, la empresa que adquirió la fábrica de Botnia en Fray Bentos, se reunieron con el Gobernador, funcionarios y referentes del sector forestal. También recorrieron las plantaciones. Corrientes es la provincia argentina con mayor superficie forestada.
De a poco, la pretensión del Gobierno de Ricardo Colombi, de ser una provincia forestoindustrial, deja de ser un promisorio deseo para dar sus primeros pasos. Por lo pronto, empresarios uruguayos y finlandeses, representantes de la firma UPM (la que compró la pastera Botnia, frente a Gualeguaychú) llegaron a Corrientes, se entrevistaron con funcionarios, legisladores y referentes del sector y recorrieron las extensas plantaciones de la provincia.

Según el último inventario, Corrientes tiene unas 418.134,42 hectáreas forestadas, lo que la transforma en la provincia argentina con mayor superficie implantada.

Sin embargo, de los nueve millones de metros cúbicos de madera que se produce en forma anual, sólo dos se industrializa en Corrientes. El resto es vendido en rollizo sin incorporar valor agregado a provincias y países vecinos.

El arribo a Corrientes de los industriales fue una promesa que le hicieron a Colombi hace dos meses, cuando el Gobernador visitó la polémica pastera, ubicada en Fray Bentos (Uruguay) frente a la entrerriana localidad de Gualeguaychú

Y el nivel de los referentes que llegaron a Corrientes indica la pretensión cierta de la firma finlandesa y sus socios uruguayos de invertir en suelo correntino. Uno de ellos, Mauro Real de Azúa, de la firma Forestal Oriental, es el Gerente de Logística y Cosecha para la planta UPM (es el responsable del suministro de la materia prima). El profesional trabajó durante 24 años en la firma Tapebicuá, en Gobernador Virasoro, por lo que conoce a la perfección la calidad de la madera correntina.

Otro de los integrantes de la “avanzada” industrial es Juan Ortegui, de la empresa Urufor SA, firma que posee 50 mil hectáreas forestadas en Uruguay, tiene uno de los aserraderos más importantes en ese país y una participación del 9% en UPM en la vecina nación.

Tras un primer día de reiterados encuentros, los inversores destinaron su estadía a recorrer las plantaciones sobre la costa del río Uruguay y el Noreste de la provincia, principales zonas forestales de Corrientes. Allí buscaron no sólo conocer “el terreno” de la posible instalación de una pastera sino observar las plantaciones y el ritmo de crecimiento de los árboles, punto fundamental para el suministro futuro de una fábrica de estas características.

Es que la planta de UPM en Fray Bentos produce 1.170.000 toneladas anuales. Este valor es superior a las diez pasteras instaladas en Argentina juntas (que alcanzan a unas 850 mil). Para ello necesita unos 400 camiones de madera para garantizar el suministro de materia prima. Trasladado a plantaciones, significa 140 mil hectáreas de eucaliptos en un ciclo de vida de una década, a 14 mil hectáreas de consumo anual.

Una planta de estas características necesitaría 1.500 millones de dólares de inversión. UPM en Uruguay exporta por 800 millones de dólares al año.

La inversión y su posterior exportación y los negocios que se pueden lograr a través de las múltiples actividades que se desarrollan a partir de un modelo forestal no son un dato menor.

Por ejemplo, Chile actualmente tiene dos millones de hectáreas forestadas y exporta por 4.000 millones de dólares anuales. Corrientes cuenta con la quinta parte de esa cuenca forestal. Es decir, debería vender al extranjero por unos 800 millones de la moneda estadounidense sólo a partir de los productos forestales obtenidos. Sin embargo, toda su producción agropecuaria (arroz, ganadería, forestal, citrus, etc) sólo alcanza a unos 260 millones de dólares.

La necesidad de la industrialización de los productos forestales en Corrientes es imperiosa. Es que, en la última década, la representación de este sector creció en el Producto Bruto Geográfico y pasó del 1,7% en 1997 al 6,4% en 2007. Además, un informe del Banco Mundial asegura que, para el 2015, será la actividad económica más importante en la provincia.

A un crecimiento anual de unas 40 mil hectáreas de bosques cultivados, la materia prima lograda precisa de incorporación de valor agregado.

Sobre un millar de eucaliptos, unos 300 árboles son utilizados en aserraderos y laminados. Los otros 700 son eliminados en el proceso (raleo). Esta madera es la que se utiliza en las pasteras y que, a la vez, es desestimada en los otros procesos. Actualmente, un gran porcentaje de la inmensa cantidad de materia prima que se desecha en Corrientes, al no contar con una fábrica de estas características, termina quemándose con la consecuente contaminación ambiental.

Por ello, una planta de esta característica no compite ni desplaza al resto de las fábricas e industrias forestales, sino que la complementa. Los especialistas aseguran que la importancia de un modelo forestal es tener una visión a mediano y largo plazo donde la cuenca, inexorablemente, debe contar con una pastera en el cluster productivo.

Una de las conclusiones de los empresarios por tierras correntinas es la necesidad de contar con un puerto en óptimas condiciones en Ituzaingó para su navegabilidad sobre el río Paraná (sobre el Uruguay se haría imposible por Salto Grande). Además, desde Ituzaingó deberían extenderse líneas férreas hasta Gobernador Virasoro y Santo Tomé para el traslado de la materia prima.

¿Por qué se aceleró la llegada de los inversores extranjeros?

Ricardo Colombi aseguró en su primera gestión al frente del Gobierno provincial que buscaba la instalación de una papelera en suelo correntino. Arturo Colombi no varió en esta política productiva. Sin embargo, ambas administraciones no pudieron concretar su deseo, fundamentalmente, por el conflicto por la pastera en Fray Bentos, que se terminó dirimiendo en la Corte Internacional de La Haya.

Más allá de que La Haya determinó en su fallo que Uruguay violó normas de procedimiento y por lo tanto el Estatuto del Río que divide ambas naciones, dicha sanción se limitó a señalar la infracción sin indemnización alguna.

Luego apuntó que las pruebas aportadas por Argentina, que buscaba el desplazamiento de la planta de Botnia, no fueron concluyentes para afirmar que la pastera contaminaba el medio ambiente, la biodiversidad y el agua. La sentencia es de aplicación directa e inapelable.

Con dicho fallo en la mano, Colombi y los empresarios de esta firma (y de otras que ya dieron a conocer su interés en Corrientes) vieron el camino despejado para llevar a la práctica las conversaciones que, hasta ese momento, sólo eran supuestos y deseos.

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