Fabricantes y empresarios afirman que la demanda aumentó notablemente con respecto al 2011. Para la gente, las rejas y el personal de seguridad ya no alcanzan.
Según lo manifestado por los empresarios del rubro, desde el 2011 hasta la fecha, la demanda de este tipo de productos se ha duplicado e, incluso, se ha triplicado en algunos casos. Similar a los boyeros de campo, las hileras de alambres que se colocan en las viviendas están electrificadas con medidas que generalmente se encuentran entre los 5.000 y los 6.000 voltios.
Sin embargo, las empresas que colocan este tipo de productos afirman que, debido a que las cercas están desprovistas de amperaje, que es lo que causa la electrocución, no hay peligro de muerte. "Su uso no provoca riesgo de muerte, sólo produce un sacudón importante", afirma Martín Franco, uno de los empresarios que trabaja en el rubro.
El producto, cada vez más requerido, es buscado por su alto porcentaje de durabilidad y porque los costos de inversión requeridos no son altos. "El metro lineal cuesta entre 50 y 70 pesos", dice el hombre. Si bien cada caso es particular y tiene sus propias características, la colocación de un equipo destinado a una casa pequeña oscila entre 3.000 y 3.500 pesos.
En la mayoría de los casos, la instalación incluye generadores de alta tensión, controles remotos, sirenas dobles, jabalinas, disyuntores y llaves térmicas. Además, aquellas viviendas que cuentan con alambres perimetrales electrificados deben exhibir obligatoriamente la existencia de alto voltaje eléctrico. En este caso, la palabra peligro u otros sinónimos que adviertan del contacto con la cerca deben estar acompañados de una imagen que opere a modo de señalización.
LEGALIDAD. Uno de los aspectos que surge ante la colocación de los cercos electrificados está relacionado con el marco legal. En este sentido, si bien no existe una ley que prohiba el uso de alambres electrificados, las empresas del rubro advierten que hay que cumplir con ciertas normas de calidad y seguridad.
"Lo que se aconseja es que la gente compre equipamiento eléctricamente seguro", afirma Marcelo Sgarbossa, propietario de MyS Sistemas de Seguridad. Entre los requerimientos que debe exigir el cliente se encuentran los certificados de fabricación emitidos por un ente reconocido por el Estado nacional y uno internacional.
Los trabajadores del sector indican que el ente certificador utiliza la norma internacional IEC 60335-2- 76, para emitir el dictamen de producto eléctricamente seguro. Esta norma IEC incluye anexos de requerimientos necesarios para instalaciones de cercos eléctricos de seguridad, de modo que "estos cercos nunca puedan ser inseguros eléctricamente", sostiene Sgarbossa. Por otra parte, el Ente Nacional de Regulación de la Electricidad (ENRE) menciona la aplicación de las normas IEC en el campo de las instalaciones eléctricas en Argentina.
Además, las distintas empresas señalan que el grueso de los cercos eléctricos se fabrican y se instalan bajo normas IRAM, las cuales resguardan al instalador y al propietario. Sobre esto, Sgarbossa afirma: "Siempre que se fabrique e instale de acuerdo con la norma específica, no hay impedimento legal de comercialización".
PREVENCIÓN Y CRECIMIENTO. A partir de la ola de hechos delictivos desatados durante el último tiempo, los mendocinos buscan prevenir y evitar la posibilidad de ser robados. Por lo tanto, y debido a que su colocación no requiere el desembolso de gran cantidad de dinero, las cercas eléctricas han conseguido romper la barrera que causaban en la gente cuando aparecieron en el mercado.
"Antes no se vendía demasiado, porque a las personas les daba miedo", sostiene Jaime Bronstein, un hombre de 54 años que incursionó en el rubro en 1986. Hoy, la situación del empresario es totalmente distinta. Consultado sobre el crecimiento de la venta de cercas eléctricas en Mendoza, Bronstein afirma que "teniendo en cuenta la relación entre el año pasado y este, las ventas han crecido más de 200%".
Y agrega: "También fabricaba alarmas, pero dejé de hacerlo porque no doy a basto con la fabricación de cercas". Para los vendedores y empresarios del sector, la relación entre la seguridad que brinda el perímetro electrificado y el crecimiento de los índices delictivos es uno de los puntos clave que explican el aumento de las ventas.
"El ser humano tiene en los genes el miedo a la corriente", dice Jaime, quien cuenta que hay empresas que le compran "hasta 20 packs por mes". El aumento de la demanda no es un dato menor, ya que el empresario Martín Franco sostiene que, en su caso, el incremento ha sido "entre 250 y 300%". Por otra parte, las declaraciones de la gente coinciden en torno a un solo tema, las rejas y la presencia policial ya no alcanzan para enfrentar a los delincuentes.
Cada vez más familias consideran este tipo de medidas de seguridad como una buena opción para estar tranquilas en sus hogares. "Decidimos colocar alambre electrificado, porque ya nos robaron dos veces", dice Estela, una vecina que vive a metros de la intersección de las calles Salta y Santiago del Estero de Ciudad. "Se patrulla poco, la presencia policial es nula, con mi marido buscamos prevenir cualquier situación", sostiene la mujer.
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En números
Los precios varían según las características de cada vivienda, pero colocar un perímetro eléctrico en una casa pequeña cuesta entre 3.000 y 3.500 pesos.
-El metro lineal vale entre 50 y 70 pesos, dependiendo de la empresa que se contrate.
-La instalación incluye generadores de alta tensión, controles remotos, sirenas dobles, jabalinas, disyuntores y llaves térmicas.
-Para que la instalación sea segura, es necesario que el cliente exija a la empresa los certificados que avalen el procedimiento de la firma.
-Para los empresarios, la demanda creció entre 200 y 300% entre el 2011 y el 2012.
Qué dice la ley
En Derecho Penal, este tipo de obstáculos es conocido como "offendícula". Es un instrumento para defender un bien pero que, en ocasiones, puede convertirse en un exceso.
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