Si existe un organismo provincial que sea gravitante en la vida de los chaqueños ese es el Instituto de Servicios Sociales, Seguros y Préstamos, conocido popularmente con la sigla Insssep y que antes de la sanción de la ley 4044 se lo conocía como el IPS, Instituto de Previsión Social.
El presupuesto anual de la Provincia ronda en los ocho mil millones de pesos. El del Insssep es de dos mil millones de pesos anuales. Sólo en sueldos de jubilados se paga 110.000.000 (ciento diez millones de pesos mensuales), a eso hay que agregarle lo que se paga a prestadores (médicos, clínicas, anestesistas, odontólogos, etcétera), algo más de diez millones de pesos y además en la compra medicamentos e insumos un promedio de ocho millones que se distribuyen entre sus 15 farmacias, 7 botiquines, 6 ópticas. Semejantes sumas de dinero provocan luchas intestinas por manejo de esa caja para los gastos en medicamentos de alto costo para atender patologías crónicas y agudas (oncológicos, HIV, trasplantados, diabetes y otros).
El directorio se integra con dos representantes del Poder Ejecutivo, el contador Atilio Velázquez y el médico Oscar Arévalo y un síndico, la abogada María Fioravanti, que requieren acuerdo de la Cámara de Diputados. A ellos se suma un representante de los afiliados activos, hoy Victoriano Caro; otro por los pasivos, Eduardo Carballo y desde el año pasado un síndico por los afiliados, hoy el contador Carlos Luis Leyes. Los objetivos, organización y funciones están contenidos en la Ley 4044 y sus modificatorias vigentes.
El sistema previsional
El Insssep tiene en el sistema previsional su agujero negro que, lamentablemente se profundiza con el paso del tiempo. En la actualidad el déficit mensual es cercano a los treinta millones de pesos, un millón por día. Tiene un padrón de 28 mil jubilados y pensionados, con algunos estamentos donde el privilegio es manifiesto y que son la causa de ese déficit. Se impone una atención prioritaria para frenar esta sangría y evitar su colapso que tarde o temprano se producirá. En la actualidad, al parecer, el déficit se enjuga en parte con el superávit de la Obra Social, que cada día es menor y el resto con aportes del Tesoro Provincial. A todas luces es una flagrante injusticia que todos los chaqueños tengan que hacerse cargo del pago de jubilaciones de privilegio que siguen existiendo.
A modo de ejemplo: La jubilación más alta es hoy de $ 23.632,48 pesos y corresponde a un oficial de policía. Los haberes más altos en promedio, corresponden a la ex DGR (Rentas), hoy ATP con 9.909,72 pesos.
Ante este panorama se impone que el tema sea abordado por especialistas y a partir de ahí se adopten las acciones y medidas correctivas que salven el sistema de reparto. Mientras tanto, tal vez sea un alivio económico cuando se concrete el pase a planta de los contratados de obra que tiene la Provincia, ya que con ello se incrementarán los aportes que reciba el sistema.
Sin ser apocalípticos, estimamos que se hace necesario un estudio integral de todo el sistema con el aporte de ideas de especialistas para adoptar el andamiaje de la obra social y el régimen jubilatorio a las cambiantes condiciones de estos tiempos y de sus exigencias, respetando el principio de solidaridad y sensibilidad social que históricamente animó a esta organización y hacer comprender al gremio que, además de velar por derechos y conquistas reivindicativas para el personal, también es esencial que contribuya al fortalecimiento del Instituto, que es su fuente de trabajo segura, hoy, pero que su mañana está comprometido como se puede apreciar en esta nota.
El personal y el gremio
Con un panorama de luces y sombras, resultan conflictivas las actitudes del gremio que insiste -conforme quejas permanentes del vicepresidente, doctor Oscar Arévalo-en acentuar algunos privilegios y prebendas. Según el presidente del directorio, en su gestión - dos años- “el gremio hizo 22 paros” con dos perjudicados: el afiliado a quién no se lo atiende y a la Obra Social por los perjuicios que provoca el no contar con los servicios de contralor que son imprescindibles.
A la fecha la dotación de personal del Insssep se compone de 500 empleados de planta permanente y otro tanto de contratados de obra. Tanto unos como otros son beneficiarios de un muy buen nivel remunerativo en relación con otros sectores de la administración pública. La mayoría de los contratados de obra perciben un sueldo mensual de $ 3,400 por seis horas y media diarias de trabajo de lunes a viernes, en tanto un médico en el Hospital Perrando no alcanza los $ 2.500 mensuales. Otro dato que está muy presente en la comunidad es que en tiempo de los “quebrachos” los únicos empleados de la administración pública que no recibían esa moneda eran los del Insssep.
Tras un análisis integral del tema parece que los empleados están triplemente atados a la suerte del Insssep: 1) es su fuente de trabajo; 2) es su obra social y 3) es su jubilación a futuro. Deberían ser sus principales cuidadores y en los hechos no es así. El gremio debería estar comprometido con su suerte. Trabajar codo a codo con las autoridades para ese fin, sin dejar de velar por la defensa de los intereses laborales. Si el gremio pusiera, por ejemplo, su esfuerzo en la lucha contra el plus, involucrando a otros gremios estatales, denunciando a los que cobran y trasladando los piquetes de la puerta del Insssep a la de aquellos que le cobran a los afiliados, otra sería la respuesta.
Si todo el conocimiento y experiencia que tienen los empleados lo pusieran al servicio de controlar y hacer más eficiente el sistema, sería muy poco factible que haya médicos que atiendan un promedio de un paciente cada 30 segundos, se terminarían una a una las sangrías por latrocinios grandes y pequeños, con abultados recuperos para el organismo, pero eso requeriría un cambio del paradigma de parte del gremio, de confrontar con las autoridades como si fuesen sus enemigos, a aliarse para la defensa estructural de la obra social. Si no hay connivencias entre la dirigencia gremial y las organizaciones prestadoras, no sería utópico pensar en esto.
Convengamos que el Insssep es importante y gravitante en la comunidad chaqueña pero también se debe tomar conciencia que es imprescindible un proyecto de debate, reflexión y rigor para abordar desde ángulos distintos las carencias y soluciones que reclama ésta que es la mayor Obra Social de la región. No hay lugar para el desinterés. La situación del Insssep merece reparaciones urgentes para fortalecerlo y salvarlo del colapso.
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