A partir de las reiteradas quejas de los vecinos, EL CIVISMO Digital visitó algunas oficinas del centro de Luján que se destacan por el importante tiempo de espera que debe soportar la gente. Sólo ACIP tiene planes para mejorar la atención al público.
Largas colas y muchas horas de espera son algunos de los problemas que deben atravesarse y la paciencia de las personas tiene un límite. Será que dos o tres horas formando fila en una oficina y sin poder avanzar más que un par de metros cansa hasta al más tolerante. Así, algo tan simple como realizar un pago se transforma en un sufrimiento y, como muchos consideran que no debería ser así, comienzan a quejarse.
EL CIVISMO realizó un relevamiento de algunos lugares de la ciudad que más complican a los vecinos. De las oficinas visitadas sólo una reconoció los problemas que tienen y aceptó el malestar de la gente al momento de tener que disponer de una mañana entera para cumplir con sus obligaciones.
Desde la Asociación de Comerciantes Industriales y Productores (ACIP) intentaron ponerse en el lugar de quienes día tras día realizan sus pagos allí y aseguraron que también les molestaría esperar tanto tiempo.
Como explicación a las largas colas que se forman en esa oficina, Germán, uno de los trabajadores de ese lugar, explicó que ellos conforman una asociación civil y no un banco. "Por ahí nos falta difusión entre la gente para que se pueda entender, porque vienen acá y piensan que es un banco y que tenemos que brindarle los mismos servicios que un banco". Sin embargo, comentó que esta oficina no funciona de esa manera, sino que siempre intentan brindar más beneficios a sus asociados, aunque también trabajan para particulares o no socios, "porque como asociación tenemos que cumplir una función social".
Germán mencionó que ACIP cuenta con tres cajas para la atención al público, de las cuales dos son para los socios y una para los particulares y que, muchas veces, esa distribución genera malestar entre las personas.
"Nosotros tenemos alrededor de 600 socios. Los días de vencimientos son para todos iguales, entonces en esos días atendemos alrededor de 400 socios más el resto de las personas. Entonces nos atoramos con los socios en dos cajas y queda una sola caja para atender supongamos que a 300 personas. Entonces obviamente que la atención va a ser más lenta", declaró.
Ante este panorama, hacerse socio de ACIP no garantiza una atención más rápida, porque el número de personas que se unió a esta asociación civil creció en el último tiempo, pero la cantidad de cajas disponibles para la atención no.
"La gente se queja y tienen razón, porque la realidad es que a nadie le gusta esperar. Pero también destaco que nosotros nos vemos un poco apretados por las disposiciones mismas del banco. El banco puso ocho cajas. En la primera se encuentra el tesorero, que no atiende socios, ni particulares ni gente del banco. Quedan siete cajas de las cuales la última se encarga de los bolsones. De las seis que quedan, cinco son para las personas que tienen cuenta y una sola para los particulares. Entonces toda la gente que allá no va y tiene que pagar Rentas, por ejemplo, tiene que venir sí o sí acá. Esa es la distribución que da el banco. Ellos me complican de alguna manera acá, pero nosotros no tenemos la dimensión que tiene el banco", explicó.
"La idea es brindar el mejor servicio para todos", comentó Germán. Por ese motivo, más allá de escuchar y comprender las quejas de las personas, en ACIP están intentando encontrar una solución a partir de la construcción de un nuevo ambiente en la oficina en la que se dispondrán seis cajas más, distribuidas para socios y particulares.
SIN SOLUCIONES
Entre los reclamos de vecinos que pierden su tiempo esperando a ser atendidos en distintos lugares de la ciudad, la oficina de Correo Argentino es uno de los espacios que más quejas recibe. Sin embargo, el supervisor de ese lugar no considera que su situación sea tan conflictiva. En primer lugar, manifestó que a partir de la colocación de sillas, las personas ya no forman más cola frente a las ventanillas. Sin embargo, lejos de ofrecer una buena solución a los tiempos de espera que deben afrontar las personas, las 20 sillas con las que cuenta el Correo muchas veces no son suficientes para la cantidad de gente que se agrupa en esa oficina. Como defensa ante la situación que se vive en esa oficina al momento de realizar un trámite, el supervisor se justificó indicando que brindan alrededor de diez servicios distintos, por mandato de la empresa, y cuentan con sólo cuatro empleados, sin posibilidades de contratar a más personas.
Por otro lado, la sucursal del Banco Provincia y sus nueve cajas a disposición del público no suelen ser suficientes en los días de vencimiento. Allí, el gerente y el contador comentaron que las largas colas se generan porque muchos clientes del banco "se niegan" a utilizar los sistemas de pagos alternativos, como los cajeros automáticos o los pagos a través de internet.
Tampoco el Registro Civil tiene planes para mejorar sus servicios. En esa oficina no cuentan con la cantidad de empleados suficiente para brindar una buena atención al público y, a pesar de que realizaron los pedidos correspondientes para recibir más personal, no obtuvieron respuestas.
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