La insoportable levedad de GAP

Días de pena en Mar del Plata. La desidia del intendente Gustavo Arnaldo Pulti para con sus obligaciones, lejos de ser un motivo de comentario, deberían ya ser motivo más que suficiente para reclamar públicamente por su destitución.
El puerto está colapsado, abandonado, tomado por grupos que a caballo de reclamos legítimos actúan cual turba violando derechos constitucionales básicos. Al momento de escribir estas líneas, una fuente me ha señalado que Pulti habló con los ministros de Trabajo y de Seguridad de la Nación para pedir activación por parte de Prefectura.

¿Qué pueden cambiar esas conversaciones? Nada. Como nada es lo que se ha hecho para tener las escuelas en orden (hay problemas edilicios por doquier), o acabar con el “tsunami” ecoambiental en marcha por la acumulación de pilas sin tratamiento a las puertas de establecimientos educativos, o para conseguir la declaración de emergencia educativa en Gral. Pueyrredon. Pulti, al ser reelecto, dijo “lo que viene va a estar muy bueno”. Bueno como una buena peli de terror, así de bueno.

Hace semanas le advertí al intendente desde esta columna que la pesca venía preparando su “tormenta perfecta”. Pero al parecer no cae en la cuenta de que no basta con abrazarse a la Presidenta ni hacer abluciones serviles para construir política de verdad, política de servicio, a demanda del ciudadano.

Pedir la emergencia educativa es sensato, aunque creo que no alcanza. Luego de años de que la novedad estuviera instalada en otros grandes centros urbanos, la semana próxima se iniciará la separación de residuos domiciliarios por origen. Pero como siempre se corre detrás y no por delante de los problemas, todavía no hay información suficiente para saber cómo separar la basura en casa, ni medios para que ello ocurra de modo conveniente. Sólo se corrió la responsabilidad a las cadenas de supermercados, que deben entregar bolsas verdes en vez de las blancas habituales con sus logos tradicionales. Pero desde el municipio, nada.

Por su parte, el basural viejo sigue ardiendo por los cuatro costados. Pero la gacetilla municipal lo ignora como problema de urgente solución. Lo que no ignora y replican los medios adictos es un informe elaborado por actores privados que revela que en Gral. Pueyrredon hay 12.000 perros en la vía pública. ¿Para qué difundir el problema si no se hace nada para solucionarlo? ¿No es eso cierta clase de perversidad política, presentarlo en sociedad y cruzarse de brazos, como con el basural, las escuelas, y tantos otros temas?

No embromemos con el discurso oportunista: lo que está a la vista es muy malo, y no hay indicios de que vaya a mejorar.

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