El conservador PAN y el izquierdista PRD unieron fuerzas en la mitad de los estados en disputa
Los otros partidos pensaron que la única forma de desalojar al PRI era unirse en su contra cruzando líneas ideológicas. Y así lo hicieron.
Gabino Cué, candidato de una coalición del conservador Partido Acción Nacional (PAN) y del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), así como de un par de pequeños partidos, se pasó toda la campaña distribuyendo panfletos para explicar a los votantes cómo debían marcar la papeleta electoral, debido a la amalgama de partidos a los que representaba. En simples caricaturas, los dibujos les prometían a los votantes que Cué expulsaría al partido que ha gobernado Oaxaca durante 80 años y que "limpiaría" el estado.
Hace cuatro años, la idea de que la izquierda y la derecha sumaran fuerzas habría parecido inconcebible. Ambas partes pelearon una batalla sumamente amarga y larga por la presidencia del país, mientras el PRI parecía relegado a la irrelevancia. Pero desde entonces, el PRI ha regresado con toda su fuerza, al lograr progresos en contiendas estatales y recuperar el terreno perdido en las elecciones de medio término del año pasado.
Ayer, en seis de los 12 estados donde se votaba para elegir gobernador, el PAN y el PRD se postulaban como una coalición con la intención de desbancar del poder al PRI.
En la última semana de la campaña, todo México se vio sacudido por el asesinato del candidato priista en el estado norteño de Tamaulipas, presuntamente por carteles del narcotráfico. Pero en muchas partes del país, la campaña continuó sin perder intensidad.
Para los estrategos de la coalición en Ciudad de México, una victoria de Cué en Oaxaca demostraría que la mejor forma de evitar un regreso del PRI a la presidencia en las elecciones del 2012 es una alianza.
El PRI se ha recuperado ?con una efectiva mayoría en la Cámara baja y en algunos estados? gracias a los errores de sus rivales, según dijo Daniel Lund, encuestador de Ciudad de México y analista político. La izquierda ha quedado dividida, y el PAN, al que pertenece el presidente Felipe Calderón, ha perdido terreno a causa de una lenta economía y la espiral de violencia del narcotráfico. El PRI ha regresado "simplemente por resistir y ofrecer una visión de lo que fue y de lo que podría ser??, comentó Lund.
El principal rival del PRI en la campaña presidencial de 2012 es Enrique Peña Nieto, gobernador del estado de México, la populosa entidad que rodea a la capital. Pero si el PRI llegara a perder el estado en los comicios locales del año que viene ante un candidato de la coalición, podría dañar gravemente la imagen de Peña Nieto a nivel nacional. Eso explica por qué políticos que nada tienen que ver con Oaxaca ?como el propio Peña Nieto o el alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, del PRD, que también aspira a las presidenciales? aparecieron por aquí en los últimos diez días.
Control feudal
Los partidarios de Cué se reservan sus críticas hacia el poderoso gobernador saliente de Oaxaca, Ulises Ruiz. Algunos analistas afirman que ha mantenido un control casi feudal a través de una mezcla de favores y violencia. El estado sigue marcado por una insurrección ocurrida en 2006 en contra de Ruiz, encabezada por maestros y grupos de izquierda, que se saldó con más de 12 muertos, tras varios meses de disturbios.
En los meses previos a los comicios, Oaxaca también sufrió la violencia política. El alcalde de un pequeño pueblo y un integrante de la alcaldía fueron asesinados el mes pasado en un enfrentamiento. El miércoles pasado, otro alcalde y otro concejal de un municipio de la costa del Pacífico fueron baleados.
Sergio Aguayo, un analista político del Colegio de México, dijo que la corrupción en Oaxaca estaba tan enquistada que no creía que un candidato como Cué fuera a ser capaz de hacer muchos cambios si ganaba las elecciones. "¿Tendrá la capacidad de afrontar una importante reforma en Oaxaca, o quedará atrapado por el sistema?", se preguntó Aguayo.


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