Si los objetivos se logran a fuerza de insistir e insistir, en cualquier momento se le tiene que dar. La gran incógnita es si esta vez finalmente el ministro de Hacienda, Marcelo Costa, conseguirá el dinero para tapar el déficit fiscal que lo acosa desde el comienzo del año.
El funcionario, como siempre, es optimista. Pero lo cierto es que no lo ayudan las estadísticas, ya que viene de sufrir varios fracasos. En un caso a esta altura muy extraño desde el punto de vista político, el Banco Nación no ha soltado aún los 400 millones de pesos, o al menos una parte de ellos, que le había prometido al gobierno mendocino. Esto, a pesar de que el crédito con la banca estatal estaba acordado hace tiempo.
Hace unos meses Hacienda intentó también lanzar un bono internacional por unos 1.000 millones, pero la crisis lo hizo desistir.
En el medio, Costa dice haber conseguido un crédito puente de 400 millones del banco Macro, aunque la llegada de la plata se sigue frustrando. El funcionario no menciona razones políticas: dice que es por la burocracía y la lentitud típicas de estos trámites.
El gobierno de Paco Pérez consiguió que la Legislatura aprobara en el presupuesto 2012 un déficit de 1.500 millones de pesos. Después vinieron todos los problemas para transformar esa autorización en plata y el panorama se complicó más a partir de julio, cuando el Ejecutivo empezó a pagar los aumentos salariales derivados de las paritarias.
La fórmula que Costa ha usado para sobrevivir en medio de la sequía es el ahorro y la austeridad, sumados a mejoras en la recaudación de impuestos provinciales. Aunque es inevitable calcular que a la par hubo un impacto serio en la obra pública, situación que por ahora ningún ministro reconoce

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