El Gobierno convirtió en propietarias de treinta viviendas a igual cantidad de familias de Lucio V. Mansilla, distribuidas en dos conjuntos de 10 y 20 unidades que cuentan con dos y tres dormitorios y en cuyas cercanías se está completando la construcción de un moderno complejo educativo que se prevé terminar para fines de agosto, que fue proyectado para responder a las demandas de la matrícula en los próximos veinte años.
El legislador destacó la singularidad de los emprendimientos ya que no solamente han sido concebidos desde su valor físico sino de lo que incide en la espiritualidad popular, señalando que es una de las proyecciones del modelo lanzado por el Gobernador en 1995, es esa integración afectiva que surgió entre los componentes de una comunidad que sabían de su existencia pero que no se conocían porque la desvinculación era evidente y que ahora se ha profundizado con las obras de integración, sobre todo las viales, las de comunicaciones y las que tienen que ver con el manejo de los recursos hídricos y la infraestructura social.
Samaniego destacó que, más allá de la diversidad de ideas que caracteriza a quienes adhieren y alientan el proyecto provincial, existe un sector político minúsculo que no desaprovecha oportunidad para denostar contra las obras que se proyectan en la provincia, sobre todo aquellos que perturban la normalidad de las acciones de gobierno predicando desfavorablemente en los medios nacionales donde se manifiestan, inclusive con una tonada aprehendida del habitante del centralismo porteño.
“Todo lo hacemos con tres premisas: con la unidad, con la solidaridad y con la organización. Lo hacemos entonces en cada acto, en cada fiesta donde nos encontramos los diferentes sectores de la comunidad formoseña”, afirmó, para subrayar que “producto de las obras de gobierno, estamos integrándonos, dejando años de desinversión del Gobierno nacional, avanzando en caminos, comunicaciones, en infraestructura sanitaria y educativa; logramos integrarnos”.
Agregó que otro aspecto saliente “ha sido la integración afectiva, aprendimos a querer a todos los sectores de nuestra provincia que antes no conocíamos. Y ese fenómeno que se produjo ha sido a partir del año 1995, fue por la fe, esa fe popular que fue generada por el conductor de este proceso, el doctor Insfrán”.
Enfatizó el legislador que “nuevamente la historia nos pone ante una nueva encrucijada: o estamos a favor y ayudando a construir esta nueva provincia, o estamos en contra”, advirtiendo que “un sector de la población formoseña, afortunadamente minúsculo, eligió estar en contra de este modelo, impidiendo la construcción de esta nueva Formosa, utilizando cualquier tribuna o micrófono, a veces en Formosa, otras en Buenos Aires, para denostar no sólo al trabajo del Gobierno sino la labor de los formoseños”.
“Y estos representantes nacionales por Formosa, de tanto defender intereses ajenos a nuestra provincia y de la rica Pampa Húmeda, hasta la tonada nuestra han perdido”, afirmó.


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