La inseguridad llegó a escuelas

Habitualmente las instituciones educativas sufren las consecuencias de la inseguridad, hecho que siempre causa dolor y tristeza en las comunidades educativas que son objeto de robos y daños.
Sin embargo, cuando los hechos ocurren en un jardín de infantes, parecen pegar más duro en el ánimo de aquellos que trabajaron tanto para alcanzar a tener los bienes para los chicos.

Como si se esperara que los malvivientes tengan códigos de honor, sensibilidad o cordura, cuando el blanco de ataques es un Jardín de Infantes, el impacto en el ánimo de la gente deja una sensación de indefensión y abatimiento.

Como el gobierno no aporta en materiales didácticos lo tienen que hacer los padres y los docentes más allá de la tarea específica, tienen que ser un poco de comerciantes, cocineros que preparan comidas con fines benéficos, vendedores para poder ubicar eventuales rifas o bonos de contribución o convocar a la comunidad para tareas de mantenimiento del edificio escolar.

Si el municipio colabora con un personal para la seguridad nocturna, este trabaja de lunes a viernes y los malvivientes operan tranquilamente con toda impunidad durante el fin de semana.

Este fue el caso del Jardín ?Heidy? de la Escuela Nº 186 ?El Arco?, de donde se robaron un sistema de sonido, una garrafa y otros elementos. Sin embargo, además produjeron mucho daño al revolver todas las cosas en los depósitos y estantes. En muchos de los casos innecesariamente rompieron materiales didácticos de los chicos y además tuvieron suficiente tiempo como para comerse algunas docenas de pastelitos que lo habían hecho para la venta.

Esa era una de las tantas tareas con fines benéficos en una comunidad educativa que trata de salir adelante.

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