Inquilinos disconformes con las condiciones del mercado

“A partir de febrero, tendremos que pagar $300 pesos más de alquiler. Es decir que desde el próximo mes tendremos que pagar $1.800 por una casa pequeña en barrio Docente. Tanto mi esposo como yo somos grandes; él sufre de hemiplejía.
Nos resulta sumamente difícil afrontar el alquiler porque el ingreso que ambos percibimos por la jubilación no superan los $3.400 pesos”, planteó a El Tribuno Celidia Cisneros, una de las tantas inquilinas que hay en la capital provincial.

La vecina compartió que su hijo se anotó hace más de 12 años en el Instituto Provincial de Vivienda (IPV) y aún no tiene novedad alguna sobre las posibilidades ciertas para obtener una casa”.

La situación de Celidia es la misma que pasa Javier, un joven que vive en zona sur de la ciudad y que pagará alrededor de $2.000 por un departamento de tres ambientes.

“Cuando vas a alquilar los plazos contractuales son de dos años. Así, te hacen firmar un año a determinado precio y el próximo año te aplican un aumento que es del 20% y ni siquiera te dan la oportunidad de conversarlo”, comentó a este diario sobre la modalidad que rige el mundo de los alquileres.

A Javier también lo sorprende que cada vez que se inaugura un barrio nuevo, aparece una tanda de casas y departamentos para alquilar, anuncios que aparecen en los diarios.

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