Inquieta al comercio efecto de la crisis frutícola

En Villa Regina cayó 25% el consumo de gasoil empleado para labores en las chacras.
Los indicadores de consumo ya muestran claras señales de enfriamiento. En este sentido, las mediciones de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el volumen de ventas minoristas cayó 6,5% anual en mayo y 6,8% en junio. Otros guarismos que indican cómo evoluciona el consumo, tales como la recaudación del IVA, ventas en supermercados y shoppings también registraron caídas en mayo pasado.

A los problemas de la coyuntura macro del país, en la región del Alto Valle se incorpora otro factor que ya comenzó a incidir negativamente sobre el nivel de la actividad comercial, y es la situación que está atravesando el sector productivo frutícola, agravado en las últimas semanas por las dificultades en el intercambio comercial con Brasil, que constituye nada más y nada menos que el principal mercado individual para la fruta de la zona.

La crisis de la fruticultura via su impacto en la demanda, el aumento de la presión tributaria efectiva y el incremento de los costos internos (mano de obra, insumos, energía, etc.) son factores todos que están reduciendo ingresos y rentabilidad de los negocios.

Por tal motivo es que "Río Negro" dialogó con representantes de distintas cámaras de comercio e industria de la zona quienes manifestaron su enorme preocupación de cara al segundo semestre que está comenzando y ante la falta de una pronta solución respecto al comercio bilateral con Brasil.

De la reunión participaron Mario Trutanich, presidente de la Cámara de Comercio de Centenario; Carlos Roberti, presidente de la Asociación del Comercio Industria Producción y Afines de Neuquén (Acipan); Néstor Flamini, presidente de la Asociación de Industriales de Neuquén (Adineu); Carlos Levin, presidente de la Cámara de Agricultura, Industria y Comercio (CAIC) de General Roca; y Franco Susca, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina

Todos coincidieron en que el segundo semestre se presenta con expectativas negativas y con un alto grado de incertidumbre en todo el sector comercial, industrial y de servicios. Lo que perciben en sus respectivas ciudades es una situación similar a la que vivieron en forma previa al estallido de la crisis del 2001. Asimismo entienden que cada localidad tiene un grado de integración distinto con la fruticultura y por tanto el grado del impacto de la crisis de ésta última sobre el nivel de actividad económica difiere lógicamente en cuanto al alcance y la intensidad.

Las localidades Villa Regina y General Roca estarían entre las que sufrirían con mayor intensidad la caída en la actividad frutícola. "Dependemos de un 80% de la actividad de la fruticultura" señalaba al respecto Franco Susca, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina. Por dar un ejemplo de esta estrecha relación Susca resaltaba que la "caída en la ocupación hotelera en la ciudad se ubica entre un 35 y 40% respecto al año pasado".

Carlos Levin se mostraba preocupado por el hecho de que la temporada haya sido muy corta lo que perjudicó a muchas empresas que prestan servicios al sector frutícola.

A medida que la crisis se profundiza, el menú de posibilidades de auto financiamiento de las empresas se reduce. El aumento en la cantidad de cheques devueltos y el encarecimiento de las líneas de giro en descubierto, que en la mayoría de los casos ya está en torno al 35%, fueron aspectos puntualizados por todos los que participaron del encuentro. Al respecto los representantes de Acipan y Adineu estiman que "el porcentaje de cheques devueltos oscila entre un 15 y 18 por ciento". Mientras que Carlos Levin apuntaba que "un descubierto es casi más caro que no pagar". No debe sorprender que en momentos de dificultades económicas comiencen a proliferar las denominadas "cuevas", a las que muchos ya se ven obligados a recurrir ante la pérdida de margen de maniobrabilidad en los bancos.

Para Néstor Flamini, si persiste el deterioro, esto llevaría a quebrantos inmediatos. Y agregaba que "cuando el deterioro de la situación financiera y económica es muy grande requiere de varios años de una economía sana para recuperarse, con lo cual algunos se van a terminar de caer y otros muchos van a quedar tambalenado". Por su parte, Susca coincidía en que "algunos van a quedar en el camino, y en el corto plazo". El creciente empleo de la tarjeta de crédito es otro síntoma de la falta de efectivo y de la necesidad de financiamiento de las personas en su vida cotidiana. Mario Trutanich ilustraba esta tendencia con un claro ejemplo del cual fue testigo en un supermercado de la ciudad de Centenario: "una persona compró un shampoo, 2 paquetes de pañales y un cepillo de dientes y lo pagó con tarjeta de crédito en 6 cuotas el día 15 del mes".

Por último, recordaron que los gobiernos municipales y provinciales no pueden desentenderse de esta crítica situación durante más tiempo porque sufrirán el impacto directamente en sus arcas a través de menor empleo y recaudación impositiva.

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