La empresa anunció que en 90 días empezará a construir una planta de tratamiento en Villa María. Hay dudas porque la Nación le comprará la energía obviando el proceso licitatorio que cerró a fines de julio
Si alguna duda quedaba del aval del gobierno de Cristina Fernández a Innviron se despejó completamente el miércoles en Villa María, cuando a la firma del convenio entre la empresa norteamericana y el gobierno de Eduardo Accastello asistió además el director de Enarsa, Exequiel Espinoza.
En Villa María, el máximo responsable del Enarsa firmó un acuerdo marco con Innviron para garantizarles a los norteamericanos la compra de 30 megavatios de energía generada a través del proceso de gasificación de los residuos sólidos urbanos. Espinoza aseguró que la Nación está apostando por las energías renovables y limpias.
El anuncio en Villa María plantea que en sólo tres meses Innviron empezará a procesar 700 toneladas de basura de 47 municipios, que son los que integran el Eninder, un ente que políticamente lidera Accastello.
Según Neil Williams, presidente de la empresa norteamericana, en marzo o abril del año próximo ya comenzaría la generación de energía.
Sin embargo, esos anuncios dejaron un reguero de dudas. Primero, porque todavía no existe el dictamen de la Secretaría de Ambiente con respecto al posible impacto que podría tener la planta de gasificación, un paso indispensable antes de comenzar con la construcción. Pero como Ambiente de la Provincia está en manos de Raúl Costa, opositor de Accastello, el intendente de Villa María recurrió directamente a la Secretaría a nivel nacional que comanda Homero Bibiloni.
Ese funcionario compartió la corriente kirchnerista junto con Jorge Franco, vicepresidente de Innviron, y el propio Accastello.
Para presionar por la aprobación, Bibiloni estaría en Villa María la próxima semana y le daría el aval técnico a la planta de gasificación, un sistema muy resistido por las organizaciones ambientalistas que lo consideran altamente contaminante. Pero lo más llamativo del acuerdo anunciado es la aparición en escena de Enarsa. Esa empresa estatal había llamado a licitación para comprar energía producida a través del procesamiento de residuos sólidos urbanos. Sin embargo, Innviron no se presentó a ninguna de las tres fechas que se establecieron a nivel nacional.
A fines de 2009, el proceso licitatorio, que entonces contemplaba todas las fuentes de energía renovable, fue declarado desierto. Ya en 2010, el llamado se circunscribió a la energía producida a través de los residuos sólidos urbanos. La última prórroga llegó hasta el 26 de julio pero Innviron, envuelta en un mar de problemas en Córdoba y Río Cuarto, ni siquiera se presentó.
Ahora, Enarsa firmó directamente un convenio marco con la empresa norteamericana aunque aún hay un alto número de dudas. Por ejemplo, cuánto pagará la Empresa Nacional de Energía por la electricidad que le comprará a Innviron. El precio no quedó establecido en el convenio. La ley nacional 26.190 establece que el Estado pagará un subsidio de 0,015 centavo por kilovatio/hora efectivamente producido y, además, beneficiará al proveedor con exenciones impositivas en IVA y Ganancias. Sin embargo, no está claro que el acuerdo con Innviron se rija por los criterios establecidos legalmente.
Ecositio, la organización ambientalista más activa que tiene Villa María, inició una serie de averiguaciones para conocer cuál es el acuerdo que existe entre Innviron y Enarsa.
Luis Tuninetti, titular de esa ONG, indicó que hay muchas dudas porque la empresa norteamericana ni siquiera se presentó en la licitación nacional. “Es extraño porque le van a comprar energía aunque no haya competido. Hemos pedido a la Coalición Antiincineración que averigüen al respecto. No se sabe nada. El gobierno de Villa María no da ningún tipo de información”, dijo Tuninetti.
Las puertas del poder nacional se abren para que Innviron pueda desembarcar en el único mercado que la quedó disponible en la provincia de Córdoba.
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