La firma santarroseña, a cargo de Miguel Rosignolo, crea productos con una gran cantidad de ventajas para los moradores de las viviendas que lo implementan. Estos elementos permiten el ahorro de la energía, mejorar la calefacción y la seguridad de las casas.
Rosignolo nació el 14 de enero de 1965 en Santa Rosa. Su padre es hijo de italianos y su madre, nativa de Sicilia, llegó con su familia a esta tierra cuando tenía 14 años. Con el correr del tiempo, Miguel colocaría el nombre de su empresa en homenaje al lugar natal de su madre.
El entrevistado transcurrió su infancia y adolescencia en el campo, donde trabajaba junto a su padre y a su abuelo. A su vez, viajaba a esta ciudad para estudiar, hasta que culminó con su educación secundaria.
Miguel comenzó a estudiar la carrera de Agronomía en la Universidad Nacional de La Pampa (Unlpam) pero la abandonó tres años después. Luego, se casó, formó su familia y planeó, en forma paulatina y detallada, su proyecto laboral actual.
"De alguna manera, siempre estuve vinculado con la labor industrial ya que trabajaba con mi hermano quien tenía una fábrica de aberturas de maderas", expresó. Agregó que, en determinado momento, decidió comenzar por su cuenta, específicamente en la creación de productos en aluminio. Creó una sociedad, que duró cinco años, con otro empresario, donde ambos instalaron una vidriería en esta ciudad. "Después empecé solo, a remarla de a poco, alquilando y hablando con profesionales, tomando mediciones, fabricando, instalando y cobrando los trabajos de aberturas", recordó.
Crecimiento.
Miguel inició un camino de crecimiento, en su proyecto laboral, a raíz de un incremento de la clientela que, por el boca a boca, se acercó a la firma para solicitar sus servicios. "De a poco me llamaron empresas, que trabajaban para el Estado provincial, por lo que surgió la necesidad de ampliarse, en relación a la cantidad de productos, y empleados", agregó.
"Sicilia Aluminios" se fundó, en forma oficial, el 1 de mayo de 1999, el Día del Trabajador y, según su propietario, existieron épocas muy difíciles, como por ejemplo los meses del 2000 y 2001. "De a poco, tuvimos el apoyo de las empresas, que nos tenían cada vez más confianza, y por esto pudimos ir avanzando, ocupando más gente, algunos todo el día, otros medio día", detalló.
En el 2005, los integrantes de "Sicilia Aluminios" comenzaron a fabricar el doble vidriado hermético, una novedad para ese momento en la provincia. "En La Pampa no se fabricaba este producto debido a que las empresas no estaban certificadas por las firmas responsables que proveían los insumos", expuso. Y amplió:"Una firma de Olavarría nos ofreció la maquinaria para la fabricación del doble vidriado hermético y esto nos convirtió, de alguna manera, en pioneras en la provincia". El primer trabajo que hizo la firma, en doble vidriado, fue en el Salón Sur, situado en la calle Civit, donde se desarrollan actos de diversa índole. En el 2008, los propietarios de "Sicilia Aluminios" adquirieron un lugar propio donde edificaron el taller actual.
Innovador.
Según Rosignolo, el doble vidriado consiste en "dos vidrios, con una cámara de aire separada con sales que absorben la humedad como así también un separador metálico que permite el aislamiento térmico y acústico para las viviendas que lo implementen". Este tipo de materiales tiene sus ventajas, por ejemplo el aprovechamiento de la calefacción, el ruido y hasta la seguridad de los moradores.
"También trabajamos con vidrios laminados, de seguridad, y obras en alturas con paños grandes de vidrios", describió.
Para el industrial, anteriormente la población no estaba dispuesta a colocar doble vidriado pese a que el precio no era alto. "Era algo nuevo que la gente no se animó a implementar pero, al probarlo, los vecinos se dieron cuenta que permitía el ahorro de energía en relación a la calefacción de la vivienda debido a su carácter térmico", amplió. El doble vidriado se coloca en aberturas en general como puertas y ventanas.
El proceso de fabricación de este producto comienza con el corte, pulido y limpieza manual de los vidrios. Luego, se seca y coloca, en su perímetro, el separador, y el vidrio restante para que todo sea prensado y expuesto a la temperatura correspondiente. El industrial utiliza únicamente, para este trabajo, una prensa manual y una pulidora.
Por otra parte, y en relación a la creación de las aberturas de aluminio, en la firma se usan "punzonadoras", para hacer los agujeros donde van las escuadras que sostienen la abertura, y sensitivas de corte como así también herramientas de mano. Miguel cuenta con doce operarios, dependiendo el volumen de trabajo, tres administrativos y un taller dividido en dos: una parte para la creación de estos vidrios especiales y otro para la abertura de aluminios.
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