Las investigaciones, en torno al faltante de $200 mil, revelaron “una cadena de complicidades” en la que estarían involucrados empleados y funcionarios de contralor. Se sospecha que desde 2005 hasta ahora el desfalco a la obra social provincial sería millonario.
Así lo adelantó anoche una alta fuente ligada a la investigación, comparando el presente del expediente con un juego de dominó: la caída de César Roger Tejeda obraría como la ficha disparadora de nuevas acusaciones.
Esta hipótesis no sonaría nada antojadiza. Tras los testimonios de los contadores Bonahora y Fulco de Fernández, tanto el juez Miguel Moreno, como el fiscal Ramón Alfonzo, tendrían la certeza de que Tejeda difícilmente podría haber actuado solo, desvirtuando el destino administrativo de unos $ 200.000, sin que otros empleados lo advirtiesen.
En consecuencia, los expertos de la División Delitos Económicos habrían observado graves anomalías en diversos circuitos en el área de Facturación.
Según documentos, un día de marzo habrían ingresado a las arcas del Iosep casi $ 120.000 por diferentes conceptos, sin que aparentemente estuvieran debidamente claros su origen y su destino.
Por el contrario, abundarían facturas y papelitos justificando ingresos y egresos.
Ese día se tomó al azar, convirtiéndose en un mero muestreo para que los investigadores tuvieran una idea aproximada del movimiento de dinero diario.
En consecuencia, para la Justicia la aprehensión de Tejeda hoy puede acarrear efectos multiplicadores: primero, penalmente no sería el único receptor de todas las acusaciones.
Segundo, el “faltante” de los $ 200.000 desnudaría falencias, negligencias y omisiones, ya sea por mero descuido o, tal vez, estaba el sistema así articulado como para que se posibilitase la fuga de dinero.
Desde ese diagnóstico, mientras el magistrado intenta establecer responsabilidades que podría caberles a distintos agentes de la institución, las autoridades del Iosep ya habrían articulado medidas internas, en pos de corregir semejantes desacoples operativos.
Por lo pronto, las secuelas ahora se harían extensivas a otros trabajadores cercanos a Tejeda, ya que carecerían de argumentos para justificar sus conductas, por acción u omisión, afirmó un vocero judicial.
Las mismas se cristalizarían luego de que el detenido sea indagado en estos días; con respuestas esclarecedoras, o no, los investigadores avanzarían sobre otros sospechosos.
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