Los inmigrantes en Francia hacen 24 horas de huelga

Centenares fueron y se instalaron ayer al mediodía en el Hotel de Ville, la sede municipal de París, en simbólica y efectiva protesta.
Otros prefirieron usar la cinta amarilla en solidaridad pero siguieron trabajando.

Cuando Francia está atravesada por un discurso cada vez más xenófobo, especialmente contra los hijos de sus ex colonias, los inmigrantes los desafiaron con una propuesta inusual: no trabajar ni consumir durante 24 horas para demostrar hasta dónde pesan y cuánto representan en la economía francesa y en su sociedad. Hasta ahora éste fue un tema tabú de las estadísticas oficiales.

"Veinticuatro horas sin nosotros" fue el lema. Un día sin inmigrantes en sus puestos de trabajo. Ni en los restaurantes, ni en los mercados, ni en los cines, ni en los hospitales, universidades, liceos, administraciones, empresas para hacer notar hasta dónde estos (oficialmente censados) 2,4 millones de extranjeros residentes en Francia son escenciales para el funcionamiento cotidiano del país.

La idea fue de una asociación o "colectivo" que copió la idea de los trabajadores latinoamericanos residentes en Estados Unidos, que en el 2006, con idéntico propósito lo aplicaron y forzaron a un retiro de la legislación en su contra.Peggy Derder,una profesora de geografía, y dos periodistas, Nadir Dendoune y Nadia Lamarkbi, tuvieron la iniciativa, después del derrape racista del ministro del interior Bruce Hortefeux en septiembre pasado, cuando presentó en un acto de la UMP a un joven de origen árabe, que apoyaba su partido, con la frase: "Cuando hay sólo uno, está bien". El proyecto se fue convirtiendo en una realidad concreta cuando la Internet comenzó a difundirlo y Facebook lo transformó en un boom con 70.000 miembros hoy.

"Con nuestra ausencia, nosotros queremos marcar la necesidad de nuestra presencia", explicaron los organizadores del colectivo a la prensa, encantados con el éxito de la movilización en París. Manifestaciones similares se registraron en Marsella, Toulouse, Bordeaux, Estrasburgo, Orleans, Rennes, Niza, St Etienne y Rouen.

El colectivo, que se define como apolítico pero coincide en que en Francia los inmigrantes son vistos como una "amenaza a la identidad" y no como una contribución multicultural a la república, consiguió una cantidad de aliados en Francia en diferentes organizaciones. La coordinación es tal que el movimiento se extendió y "Un día sin nosotros" también se celebró ayer en Grecia, Italia y España.

En la movilización de París, la mayoría era inmigrantes de países africanos y magrebíes. Algunos eran segunda generación en Francia. Con nombres como Mohamad, Munir o Abdul, penan para conseguir trabajos, aún con la decisión oficial de que los curriculum sean anónimos en su presentación para facilitar la contratación.

La fecha coincidió con el quinto aniversario de la puesta en vigor de un permiso de trabajo para extranjeros, que estableció una inmigración elegida bajo criterios económicos.

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