El arranque de la votación fue sumamente lento en la gran mayoría de las meses que se instalaron a lo largo de toda la geografía catamarqueña.
Algunos ejemplos fueron la escuela Nº 161 "Islas Malvinas", del barrio Mil Viviendas. A las 8 ya había por lo menos 200 metros de personas haciendo fila para ingresar al establecimiento. El último votante se ubicó ya casi cerca de la comisaría Sexta, para dimensionar la extensión de la cola de gente que aguardaba el ingreso a la escuela. Según explicaron tanto fiscales como autoridades de las fuerzas de seguridad, las demoras se debieron a problemas con los responsables del Correo Argentino, que no llegaban con los documentos necesarios para cada mesa.
En Santa María, la situación fue similar. Pero en este caso, quienes se quejaron fueron los empleados de la mina Bajo La Alumbrera, que ya pasadas las 9 tenían que regresar en el avión desde la cabecera departamental hacia el yacimiento, y no habían podido emitir el voto.
No fueron las únicas escuelas con demoras: en Banda de Varela, en esta Capital, las mesas se habilitaron recién a las 9.20. Los votantes, en su gran mayoría, tuvieron que esperar fuera de la escuela, soportando el frío de las primeras horas de la mañana.
Circunstancias similares se vivieron en establecimientos de Las Pirquitas, Chumbicha, en la escuela 265 del departamento Fray Mamerto Esquiú y en el FASTA.
Mientras se prolongaban las demoras, se advertía que el nivel de votantes no era el esperado para las primeras horas.
Al mediodía, se estimó que el nivel de participación de los votantes llegaba al 25%, pero la tendencia repuntó hacia la siesta.
Igualmente, hasta el cierre del acto eleccionario hubo otra imagen que ilustró la desinformación de la población: 10 minutos antes de que se cerraran las puertas en el Colegio Quintana, había gente que se acercaba a los puestos de consulta de los padrones, tanto en forma electrónica como en el papel, para saber dónde tenían que emitir el sufragio.
VOTOS Y PLATA
Marcelo Cordero, apoderado del FV en Paclín, denunció en el Juzgado Federal al intendente electo de La Merced, Orlando Savio, porque habría entregado sobres con votos del FCS y dinero a los electores de Palo Labrado.
SIN SELLOS Y SIN TINTA
Una de las demoras que trataron de resolver de alguna manera los presidentes de mesa o las autoridades del Juzgado Electoral fue, aunque resulte increíble, la falta de tinta de las almohadillas para los sellos que tienen que colocar los presidentes de mesa en los documentos de los votantes, o directamente la falta de este elemento para algún presidente de mesa distraído.
Lo de la tinta fue tomado primero en broma, y después en serio porque no había forma de salvar la sequedad del sello, de tal manera que no se podía dejar constancia en el DNI que la persona que había sufragado. El inconveniente se fue salvando a lo largo de la mañana.
Pero quien no la pasó bien fue un presidente de mesa en Andalgalá. El hombre viajaba desde Minas Capillitas y en el camino, perdió el sello. En fin...

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