El cortejo fúnebre partió desde la parroquia San Carlos, donde antes se celebró la misa de exequias que fue presidida por el obispo de la diócesis de Azul, monseñor Hugo Manuel Salaberry.
Precisamente en la parroquia local, minutos antes de trasladar a Cayetano hacia el cementerio, el intendente municipal Eduardo Bucca despidió oficialmente al párroco emérito que por más de 65 años desarrolló su ministerio.
Bucca hizo hincapié en las virtudes humanas y espirituales del cura muerto, que se constituyó en un ícono de la sociedad bolivarense por su labor pastoral y su especial dedicación a los pobres y a los enfermos.
"Es un día que invita a todos los bolivarenses a reflexionar y repensar, hoy despedimos a un gran humano, un sacerdote que tuvo una gran vocación de servicio y gran humildad", manifestó Bucca.
"Llevó a cabo una misión larga y silenciosa con gran participación en la comunidad, a muchos de nosotros nos dio el bautismo, también la comunión, unió cientos de matrimonios, confesó a miles de bolivarenses. Fue una persona con gran compromiso y por eso es un día de gran tristeza para todos, porque supimos adoptarlo a pesar de no haber nacido en Bolívar", prosiguió.
"Aprovecho este día para agradecerle a Dios estando en su casa, por haber hecho que la misión de este padre se haya llevado a cabo en nuestra comunidad y porque siempre estuvo del lado de los desprotegidos, de los humildes, de los enfermos. Estaba en los nacimientos pero también estaba en el Hospital acompañando a las familias, estuvo donde realmente tenía que estar", finalizó un Bucca conmovido, al que se lo vio derramar más de una lágrima cuando el féretro con los restos del querido Padre Palazzolo fue depositado en su última morada, en el cementerio local.
Previo a la palabra del intendente municipal se leyó el decreto por el cual se dispuso duelo oficial en todo el partido de Bolívar para los días 27, 28 y 29 de octubre como también la suspensión de todo acto público y que durante esos días las banderas nacionales y provinciales permanezcan a media asta.
El párroco Miguel Ostertag, a su turno, leyó la primera parte del testamento dejado a su muerte por Cayetano, a través del cual dejó expresas instrucciones para que su cuerpo fuera depositado en un nicho común de la necrópolis local, el mismo que guarda los restos de sus hermanas.
Cumpliendo con dicho mando, el nicho 865 del cementerio de nuestra ciudad se transformó en la última morada del cura del pueblo, que fue despedido hoy entre cánticos y aplausos. Numerosos autos integraron el cortejo -que fue encabezado por un móvil de la Guardia Urbana, una autobomba de Bomberos y un efectivo policial motorizado- y muchas fueron las personas que lo saludaron a su paso.
Buena parte del Ejecutivo local, ediles, representantes de instituciones y especialmente amigos entrañables de Cayetano, asistieron a su despedida final. También fue numerosa la cantidad de sacerdotes que presenciaron la ceremonia exequial, entre ellos el padre Martín, párroco de General Alvear y quien estuviera en Bolívar tiempo atrás.
Sonrisas y lágrimas acompañaron al Padre Palazzolo hacia el lugar donde su cuerpo reposará en eterno descanso. Su alma ya descansa en la paz del Señor.

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