Los datos del INDEC demuestran que desde la devaluación los precios crecieron un 390%, mientras que los sueldos apenas se recuperaron un 36%. Los más perjudicados por el defasaje fueron jubilados, desempleados, estatales y empleados que están en negro.
Esa percepción es confirmada además por las estadísticas oficiales, que indican que los salarios perdieron desde la devaluación cerca de un 390% de su capacidad de compra, producto de desigual defasaje entre los precios -que crecieron casi un 90%- y los salarios, que apenas repuntaron un 36% en el caso de los trabajadores registrados.
Los peores
Peor suerte corrieron los empleados "en negro", cuyos ingresos se recuperaron sólo un 18% en el mismo período.
Este sector agrupa al 48,9 por ciento de los asalariados, los que en promedio reciben un salario equivalente al 50% de lo que gana un trabajador registrados. También un 18% crecieron los salarios del sector público, claramente rezagados en la carrera contra los precios.
En estos dos sectores se encuentran comprendidos alrededor de siete millones de trabajadores, que vieron como sus haberes perdieron efectivamente alrededor de una cuarta parte de su poder de compra.
Esta realidad explicaría en buena medida proliferación de la inflación en sectores sensibles a la administración pública que fueron noticia con los aumentos de sueldo, pero que a las pocas semanas perdieron totalmente ese ingreso por la suba sistemática realizada encubiertamente por los supermercados.
Entre los jubilados, el panorama es similar
Excepto aquellos que se encontraban en las categorías más bajas, al grueso de los retirados se les aplicó un único aumento del 10%, lo que marca un abismo respecto de los incrementos en el costo de la vida.
Pero sin duda los aumentos de precios ponen en jaque a dos sectores que en conjunto suman más de tres millones de argentinos.
Se trata de los 1,7 millones de desocupados y los 1,5 millones de beneficiarios de planes sociales, que tienen no tienen ingreso o cuentan con uno que no alcanza para cubrir siquiera las mínimas necesidades alimentarias.
Cabe recordar que frente a un ingreso promedio de 150 pesos de los jefes y jefas de hogar, el INDEC calcula que una familia tipo necesita más de 1.050 pesos para atender solo su comida. En marzo pasado el ingreso promedio de los argentinos era de 954 pesos por mes, un 65% menos a lo que se percibía antes de la devaluación.
Según esos cálculos, ese valor se encuentra un 34,5% por debajo de la línea de pobreza estimada por el organismo estadístico oficial. Para graficar más la situación, como dijera a este matutino una ama de casa "antes del 2001, con 150 pesos llenaba mi carrito con lo básico para el mes, ahora, tengo que traer 400 pesos para solamente 15 días. Esto va a terminar explotando todo si no hacen algo".
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