Tienen derecho de seguir siendo británicos, afirmó Hague; dura respuesta de Randazzo
El canciller británico William Hague exhortó ayer al gobierno argentino a detener los intentos de "intimidación" a los habitantes de las islas Malvinas y agregó un capítulo más a la escalada sobre el futuro del archipiélago, a casi 30 años del inicio de la guerra.
"Si [el gobierno argentino] quiere realmente que se progrese, debe detener sus intentos de intimidación de la población civil y trabajar juntos por el interés común en el Atlántico Sur", expresó el ministro inglés en un artículo de opinión publicado en el diario The Times, de Londres.
La opinión de Hague aumentó la escalada entre Gran Bretaña y la Argentina por la soberanía de las islas Malvinas, iniciada por la decisión de los países del Mercosur de no aceptar en sus puertos buques con bandera de Falklands y potenciada por la calificación de "colonialista" que hizo el primer ministro británico, David Cameron, de la Argentina.
El gobierno no se demoró en responder a Hague. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, sostuvo que la Argentina "no está intimidando a nadie, sólo reclama por un derecho irrenunciable que es la soberanía de las Malvinas". Por eso "seguiremos insistiendo por vías pacíficas y en este camino, con mucha satisfacción por el apoyo que cosecha la causa en el mundo", dijo.
Randazzo también resaltó el apoyo de los Estados Unidos para que haya un diálogo entre la Argentina y Gran Bretaña sobre el conflicto en Malvinas. "Argentina suma cada vez más adhesiones, celebramos con satisfacción los respaldos recibidos de parte de Estados Unidos y, en especial, el acompañamiento de nuestros hermanos latinoamericanos", señaló.
En Managua, el canciller Héctor Timerman dijo que la posición norteamericana será recibida "con gran beneplácito por todo el pueblo latinoamericano porque es un reconocimiento a una lucha que no sólo es de la Argentina, sino que es de todos los pueblos libres de América latina", afirmó.
En una columna de opinión en el diario británico The Times, publicada ayer, Hague dijo que los habitantes de Malvinas "son la novena generación de británicos que viven en el lugar, y muchos se dirán de las Malvinas y luego, británicos". Consideró que los malvinenses tienen derecho a determinar su propio futuro y a desarrollar su propia comunidad: "El derecho inalienable de unos habitantes de las islas a seguir siendo británicos, en nombre de la autodeterminación", afirmó Hague.
Pesca y petróleo
El ministro británico manifestó que Londres está en favor de la cooperación con Buenos Aires en áreas como la gestión de la pesca, exploración petrolera o el fortalecimiento de los enlaces marítimos y aéreos entre el archipiélago y el subcontinente latinoamericano. Sin embargo, lamentó lo que considera "la óptica menos constructiva de los argentinos" al referirse, en particular, a las recientes medidas para restringir la navegación de los barcos pesqueros de las Malvinas en el estrecho de Magallanes, o sus posibilidades de hacer escala en los puertos latinoamericanos.
Hague dijo que esperaba que esas medidas no tuvieran ningún efecto. "No siento que haya ningún apetito en la región para unirse a la Argentina en sus intentos de poner en peligro la economía de las islas o para atacar los medios de vida de los isleños", expresó.
En tanto, el ex embajador argentino en Washington Diego Guelar advirtió que el peor escenario posible es que los gobiernos británico y argentino pretendan usar a Malvinas para disimular sus problemas internos.
GUATEMALA RATIFICO SU APOYO A LA ARGENTINA
Guatemala ratificó ayer su apoyo a la Argentina en su reclamo sobre la soberanía de las islas Malvinas en el marco de una reunión sostenida por los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países en la capital guatemalteca. Al mismo tiempo, el canciller Harold Caballeros comentó la experiencia de su país con Belice, un territorio sobre el que Guatemala mantuvo un histórico reclamo y cuya independencia otorgó Gran Bretaña en 1981..



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