Se hizo el martes otro procedimiento, el tercero que se realiza en lo que va de este año: no arrojó ningún dato de importancia para la causa. Se hizo a partir de una “información reservada” que la Policía acercó al juez Ralli.
Desde la desaparición de la ex pareja del boxeador Víctor Purreta, la noche del 9 al 10 de febrero de 2004, ya se hicieron más de 50 infructuosos operativos en su búsqueda.
La inspección de ayer se hizo en un viejo aljibe que le dio nombre a ese establecimiento rural. “Se lo vació porque tenía una importante cantidad de agua y luego se realizaron exámenes en su interior”, explicó el comisario inspector Pablo Gandino.
Un equipo periodístico de El Diario llegó hasta las inmediaciones del lugar, donde -además de la comisión policial encabezada por Gandino- estuvieron el juez Daniel Ralli, el abogado de la familia de la joven desaparecida, Omar Gebruers, y personal de Bomberos Voluntarios, de Defensa Civil, de Criminalística y del Grupo Especial de la Unidad Regional I.
El procedimiento se inició alrededor de las 11:30 y finalizó pasadas las 17:30 horas. “Quedó pendiente la posibilidad de analizar un pozo, similar a un aljibe, que hay en otro sector del mismo campo”, confió Gandino.
En los tres primeros meses de este año, ya se realizaron sendos rastrillajes en la estancia Villaverde y en un establecimiento rural cercano a la feria de la localidad de Toay, en este caso ordenado y coordinado por la Policía Federal.
Una revelación impactante
Si bien se conoció en el mes de febrero, a fines del año pasado -tal como dio a conocer El Diario en forma exclusiva- el hijo de Andrea López declaró en la Justicia (en Cámara Gesell) que su padre, Víctor Purreta, golpeó y mató a su madre con un rebenque. Fue esa revelación impactante la que generó que se llamara a indagatoria al ex boxeador, el principal acusado en la causa.
Purreta eligió callar ante el magistrado. Prefirió conocer en detalle la acusación en su contra. Tuvo acceso al testimonio de su hijo y ahora si lo desea puede pedir declarar en la causa.
El hijo de Purreta y Andrea López estaba la fatídica madrugada del 10 de febrero de 2004, cuando la mujer desapareció. Entonces tenía cinco años. Declaró en Cámara Gesell, donde relató lo que vio esa noche.
La madrugada del 10 de febrero de 2004 Andrea López desapareció. Estaba con Purreta, con quien discutió, según le dijo a El Diario el propio boxeador. Tenían que definir cómo afrontarían el inicio del ciclo escolar, ya que el pequeño hijo de ambos empezaba el jardín de infantes y el boxeador tenía pensado residir en Buenos Aires.
Purreta dijo que se durmió y cuando despertó su pareja ya no estaba. Andrea López nunca apareció (tampoco su cuerpo) y el juez Jorge Luis Howe nunca lo acusó.
Pero la desaparición de Andrea López no se conoció hasta el 1º de marzo. El ex boxeador no le avisó a nadie. Ante la falta de respuesta, su madre fue a buscarla. Allí Purreta dijo que Andrea se había ido el 10 de febrero, veinte días antes.
Esa versión la repitió ante un cronista de El Diario a quien le reveló sus días de convivencia con Andrea y la relación con su hijo.
Otro de los elementos que servirían para la acusación está en la causa desde el inicio de la misma. Es que Víctor Purreta fue visto por su propia madre esa madrugada, cerca de las 5:20 horas, en una camioneta. Su coartada fue que salió a comprar cigarrillos, porque ya no estaba Andrea.
Al otro día de la desaparición de Andrea López Purreta viajó hacia Pehuajó con otras tres jóvenes mujeres que ejercían la prostitución en un cabaré al que Purreta estaba vinculado. En esa ocasión viajó su hijo.
Las mujeres, ya en el año 2004, declararon que el pequeño contó en ese viaje que durante la noche su padre (Víctor Purreta) le había pegado a su mamá (López) “con un rebenque”. “Y dijo que gritaba mucho y que vio sangre”, declararon dos de las mujeres.
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