La inflación, para ricos y pobres

Los datos del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca-Argentina (CREEBBA) demuestran que los alimentos replican el comportamiento del resto de los precios.
En lo que va de este año, la inflación afectó a los pobres y a la clase media más acomodada por igual. Es que los precios de los consumos asociados a las capas menos privilegiadas de la sociedad bahiense aumentaron casi al mismo ritmo que los de los más afortunados, según se desprende de la evolución de la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que confecciona el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca Argentina (CREEBBA).

La CBT, que incluye, además de alimentos básicos, los gastos promedio de un consumidor representativo en indumentaria, vivienda, transporte, salud, educación y esparcimiento entre otros bienes y servicios, se actualizó en un año a razón del 26,94%, un porcentaje muy similar al que exhibió, en igual lapso, la CBA, compuesta exclusivamente de alimentos básicos como cereales y derivados, carne vacuna, de ave y de pescado, fiambres, leche y sus derivados, azúcar, infusiones etcétera.

"Hasta el año pasado, la inflación en alimentos duplicaba a la general, pero ahora se observa una paridad en ambas, producto de una desaceleración de la primera. Es decir, hasta 2010, aún se notaban con mayor fuerza los efectos de los vencimientos en acuerdos de precios, la puesta al día de algunos bienes cuyos precios estaban rezagados, como la carne vacuna, y la incidencia alcista de los valores internacionales de referencia", destacó la analista del CREEBBA, María Inés Frapiccini.

Los números avalan su explicación: mientras la CBT crecía a razón del 27,87% entre agosto de 2010 e igual mes de 2009, la CBA la superaba holgadamente, al valorizarse 43,29% en 12 meses, siempre según el Centro de Estudios local.

Pero ahora, ya superado este "efecto corrección", la marcha de la inflación alimentaria se alineó con la general, de forma que las subas son similares en todas las categorías de bienes y servicios, de manera que, pese a los aumentos, la situación relativa de los pobres mejoró con respecto al año pasado, mientras que para la clase media permaneció inalterada.

Así, adquirir un conjunto de bienes y servicios de la CBT costó, en promedio, 5.127 pesos en agosto (un 26,94% más caro que en 2010), pero para alcanzar la otra Canasta hubo que desembolsar unos 2.498,60 pesos, un 28,08% por encima del valor ostentado el año pasado.

"También hay que considerar que todas las categorías, sin excepción, se vieron afectadas por el traslado de mayores costos salariales, las fuertes subas en combustibles, los ajustes tarifarios en servicios de energía, las subas del dólar y el traslado a bienes importados, etcétera", acotó.

Aceleración. Al cerrar el segundo cuatrimestre del año, la inflación acumulada en ese lapso se potenció hasta alcanzar el 9,5%, lo que marcó una aceleración con respecto a los primeros cuatro meses del corriente, en que el incremento fue algo inferior al 8%. En lo que va de 2011, la inflación local acumulada se ubica cerca del 18%, de acuerdo con las estimaciones del CREEBBA.

Teniendo en cuenta la inflación acumulada al mes de agosto y los guarismos mensuales obtenidos hasta el momento, la proyección simple, asumiendo que se mantendrán dichos parámetros en lo que resta del año, arroja al mes de diciembre una inflación total superior al 26%.

Con respecto al comportamiento de los capítulos en el octavo mes del año, el que exhibió un mayor impulso fue Salud, con un incremento del 4,5%, algo esperable en virtud de la autorización oficial para la aplicación de ajustes en las cuotas de los planes de medicina prepaga de hasta 9% en agosto y diciembre.

Transporte y comunicaciones, aportó un 2,7% al resultado del período, mientras que Alimentos y bebidas, habitualmente uno de los capítulos más dinámicos, cerró el mes con un ajuste general del 2,6%. El análisis desagregado del capítulo indica que los rubros que sobresalieron en la tendencia alcista fueron: infusiones (7,5%), verduras (7,1%), condimentos (5,7%) y alimentos semipreparados (1,3%) entre otros.

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